Iglesia de Santa Victoria: el corazón de Anticoli Corrado, el pueblo de los pintores
En el centro de Anticoli Corrado, la iglesia de Santa Victoria es más que un simple edificio religioso. Es el punto de partida para descubrir el alma del pueblo de los pintores. Su historia, marcada por demoliciones y renacimientos, se entrelaza con la del casco antiguo, otrora feudo de poderosas familias y hoy refugio para artistas de todo el mundo. Su historia narra una profunda transformación.
Un cambio de perspectiva
El edificio que vemos hoy en día data de 1860 y sustituyó a una capilla medieval más antigua. Durante la reconstrucción, los constructores tomaron una decisión inusual. Giraron el ábside —el punto focal semicircular detrás del altar— noventa grados, orientándolo hacia el norte en lugar de hacia el este, como marcaba la tradición. Un detalle que muchos pasan por alto, pero que cambió para siempre el aspecto de la plaza.
El arte aún presente en la plaza
En el interior, llama la atención el retablo del siglo XVII que representa el martirio de la santa. No obstante, el arte no se limita a esta obra: solo hay que salir al parvis para encontrarse ante la fuente «Arca de Noé» de Arturo Martini. Y, a pocos pasos, el Palazzetto Brancaccio alberga el museo cívico, con las obras de los artistas que se enamoraron de este pueblo.
La iglesia es una parroquia activa, abierta principalmente durante los oficios religiosos. Para realizar visitas en otros horarios, se recomienda consultar las aperturas contactando con la Pro Loco (oficina de turismo local), especialmente en los períodos de mayor afluencia turística. La entrada es gratuita.