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Ciudad

Descubriendo Trieste, una ciudad fronteriza con alma internacional

27 septiembre 2022

5 minutos

Durante siglos ha sido un importante puente hacia Europa, conectada por tierra y por mar. Situada en el extremo nororiental de Italia, en Friuli Venecia Julia y en la frontera con los Balcanes, Trieste siempre ha sido una maravillosa ciudad fronteriza

El grandioso pasado de los Habsburgo y las intersecciones de lenguas, pueblos y religiones le han donado un alcance internacional, con su preciosa alma centroeuropea y mediterránea.

A veces sopla aquí el viento bora, seco y poderoso que cae desde la meseta al golfo, barriendo las calles y agitando el mar: las rachas pueden superar los 150 o 160 kilómetros por hora.

Trieste es también la ciudad del café porque, desde el siglo XVIII, es un puerto franco para su importación. No solo el comercio, sino también la cultura: hay muchos cafés literarios con encanto retro, antaño frecuentados por Italo Svevo, Umberto Saba o James Joyce, y hoy por intelectuales contemporáneos.

1. Historia y curiosidades de Trieste

Sumerjámonos en la historia de Trieste, empezando por el segundo milenio a. C., cuando toda la provincia fue el lugar de asentamientos protohistóricos de los llamados ilirios. Hacia el año 50 a. C. se produjo la conquista romana de Iliria, que tomó el nombre de Tergeste, del que deriva Trieste. Desde principios del siglo III d. C., la ciudad se vio abrumada por las invasiones bárbaras. Se estableció como comuna libre en 1300 pero en 1382, buscó la protección de Leopoldo III de Austria, iniciando su relación con la dinastía de los Habsburgo.

La moderna Trieste llegó en 1719: Carlos VI promulgó un edicto por el que decretó la libertad de navegación y abrió las puertas al comercio. La ciudad, gozando de su privilegio de puerto libre, se expandió. En el siglo XIX con el Imperio austriaco, reinaba en Trieste un clima general de prosperidad.

A principios del siglo XX, los disturbios agitaron una Trieste que aspiraba a la anexión a Italia. Tras una prolongada violencia, el ejército de los Saboya entró en Trieste en 1918 y la inminente anexión de la ciudad y de Venecia Julia a Italia se vio acompañada de una nueva escalada de las relaciones entre las etnias italiana y eslovena, con enfrentamientos armados. El Tratado de Rapallo en noviembre de 1920 ratificó la anexión de Trieste a Italia. El periodo entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial estuvo marcado por numerosas dificultades económicas.

Con la introducción de las leyes raciales fascistas en 1938, la vida cultural y económica de la ciudad sufrió una mayor degradación debido a la exclusión de la comunidad judía de la vida pública. La Segunda Guerra Mundial supuso la pérdida de las tierras de la península de Istria, que pasaron a Yugoslavia. Solo en 1954, con la firma del Memorándum de Londres, Trieste y su interior volvieron definitivamente a Italia.

Entre las figuras que han hecho inmortal a Trieste está James Joyce, que vivió en ella durante mucho tiempo, escribiendo y publicando sus primeras obras.

2. Qué ver en Trieste: 11 lugares que no te puedes perder

Su fabuloso paseo marítimo y una portentosa arquitectura neoclásica hacen de Trieste un destino lleno de sorpresas. Además del puerto turístico, los lidos y las largas playas, y los viñedos de Karst que la rodean, el casco antiguo de la ciudad encanta a los turistas curiosos, los impresiona y los enamora. Pero ¿qué ver en Trieste? Aquí tienes una pequeña guía con lo que no te puedes perder.

  • La Risiera di San Sabba: los amantes de la historia la consideran una importante primera parada, un difícil salto al pasado de Trieste. Utilizado como planta de descascarillado de arroz desde 1913 hasta 1943, fue transformado por los nazis en un campo de prisioneros para la deportación y eliminación de partisanos, rehenes, prisioneros políticos y judíos;
  • la cueva gigante de Trieste, una espectacular cavidad kárstica de casi 100 metros de altura. Al explorarla recorres unos 850 metros, descendiendo a una profundidad de 100 metros;
  • el museo Revoltella, una galería de arte moderno fundada en 1872 por el barón Pasquale Revoltella, una importante figura de la sociedad triestina del siglo XIX. Entre las obras expuestas encontrarás las de Giorgio De Chirico y Francesco Hayez;
  • el faro de la Victoria, un monumento patriótico construido en 1923. Además de conmemorar a los marineros italianos caídos durante la Primera Guerra Mundial, ofrece una vista privilegiada de Trieste;
  • El castillo de San Giusto, importante símbolo de Trieste, fue encargado por los emperadores de Austria como fortaleza para defender y vigilar la ciudad. En las salas encuentras un museo lleno de armas medievales de fuego y de corte;
  • la plaza de la Unidad, un destino al que es imposible renunciar. Nacida como plaza San Pietro, se convirtió en plaza Grande y, finalmente, en la plaza de la Unidad. El estilo neoclásico y vienés de sus edificios te dejará boquiabierto. Es una de las mayores plazas de Europa con vistas al mar.

Si te sobra tiempo, merece la pena visitar el castillo de Miramare, el teatro romano, la catedral de San Giusto, el molo Audace y la villa Teresiana, uno de los barrios más interesantes de la ciudad.

3. 3 ideas sobre qué hacer en Trieste

Las alternativas son muchas: ¿qué hacer en Trieste, además de una visita a la ciudad? El primer consejo es visitar los cafés históricos de Trieste, frecuentados por los grandes nombres de la literatura. Entre los más populares:

  • el café de los Espejos;
  • el café Tommaseo;
  • el café San Marco;
  • el café Pirona.

Los más pequeños apreciarán el parque de aventuras de Trieste, uno de los primeros parques de aventuras de Italia.

Y otro pasatiempo popular es ir de compras en Trieste. Hay tres calles peatonales llenas de tiendas y boutiques:

  • la zona de vía San Nicolò/Villa Teresiana;
  • la zona del Ghetto/Cavana en Cittavecchia;
  • viale XX Settembre.

4. Qué comer en Trieste: 9 platos típicos que no debes perderte

Sabores ricos y una tradición culinaria única por las influencias de los Balcanes y de la Europa Central y Oriental. ¿Qué comer en Trieste? Los platos más típicos, por supuesto:

  • cevapcici, salchichas de carne mixta con especias;
  • jota, una sopa de chucrut, patatas y judías con carne de cerdo;
  • ñoquis de pan, elaborados con pan duro, leche, especias, perejil y speck o jamón;
  • patatas en tecia, especiadas y salteadas.

Entre las deliciosas especialidades de la cocina triestina que merece la pena degustar están la pinza triestina, el presnitz, la putizza, el gulash triestino y las sardinas al savor.