Explorando la "Marca" de Treviso
6 minutos
Disfruten de este bonito recorrido para descubrir dos ciudades donde el tiempo parece que se ha detenido, entre callejones ricos en historia, maravillosas obras de arte, tradiciones vivas y sabores auténticos.
Déjense fascinar por la belleza de los paisajes, la elegancia de los monumentos y la acogida de la gente.
Pueden alojar en Treviso, auténtica joya medieval, con sus monumentos históricos y característicos callejones, y sus deliciosos sabores enogastronómicos, desde el célebre Prosecco hasta el refinado y sofisticado Tiramisù.
Después podrán tomarse un día para ir, cómodamente en tren, de excursión al antiguo pueblo de Conegliano, municipio medieval sabiamente renovado en época renacentista.
Se puede empezar por la capital de la provincia, Treviso, donde, con breves paseos alternados con deliciosas degustaciones de productos típicos, podrán disfrutar de maravillas históricas y artísticas que la ciudad presenta.
Recorran a pie el “Calmaggiore” (Calle Mayor), calle principalmente peatonal, que conecta la “Piazza dei Signori” (Plaza de los Señores), centro social y político, donde se ubican el “Palazzo dei Trecento” (Palacio de los Trescientos) y el “Palazzo dei Podestà veneziani” (Palacio de los Corrregidores de Venecia), con la “Piazza Duomo” (Plaza de la Catedral), centro religioso y espiritual, donde destacan el “Battistero di San Giovanni" (Baptisterio de San Juan) y la “Cattedrale di San Pietro Apostolo” (Catedral de San Pedro Apóstol), conocida como el “Duomo di Treviso”, decorada con espléndidos frescos y obras de arte, a través de las cuales artistas como Tiziano Vecellio, Paris Bordon y Toni Benetton cuentan la historia religiosa de la ciudad.
No podrá faltar, a continuación, una parada en un mesón o una taberna donde degustar los platos típicos de la cocina de Treviso, desde la Casatella Dop a la Achicoria Roja IGP, desde la Porchetta al Espárrago blanco, todo acompañado por el sabor inconfundible de la hospitalidad véneta.
Después podrán proseguir su paseo por los Buranelli, un antiguo barrio de canales que nos cuenta la vida mercantil de la ciudad y que permite llegar fácilmente al conjunto de Santa Caterina, que forma parte de los museos municipales de Treviso. Aquí es donde el “Buen Gherardo da Camino”, señor de Treviso, acogió al exiliado Dante, quien lo elogiará en la Divina Commedia y en el Convivio. Y siguiendo las huellas del máximo Poeta, llegaremos al “Quartiere Latino” (Barrio Latino), barrio universitario recientemente reformado, que nos lleva directamente a “Ponte Dante“ (Puente Dante), mencionado en un famoso verso de la Divina Commedia (Paradiso, IX, 49 ) como el lugar donde “Sile y Cagnan se acompañan”.
Luego podrán visitar otra localidad, Conegliano (situada al norte de Treviso, de la que dista unos 25 minutos en tren), que, visitada a paso lento, les hará descubrir cómo el arte y la naturaleza pueden fundirse creando atmósferas sugestivas. Ciudad natal del pintor Giambattista Cima, ciudad de arte y de ilustre tradición vinícola, Conegliano está dominada por el “Castello del Colle Giano” (Castillo de la Colina Giano ), sede del Museo Municipal, desde donde se puede disfrutar de una vista que quita el hipo de las colinas del Prosecco, patrimonio UNESCO. Y bajando hacia el casco antiguo, se pueden admirar las fachadas decoradas y los porches pintados al fresco de los palacios aristocráticos que cuentan siglos de historia y que conducen a “Casa Cima”, casa natal del artista, el “Duomo” (Catedral), con la “Sala dei Battuti” (Sala de los Vencidos), el “Teatro dell’Accademia” (Teatro de la Academia) y el “Palazzo Sarcinelli” (Palacio Sarcinelli).
Senderismo urbano por los callejones de Treviso
Treviso es un excelente punto de partida para un viaje caracterizado por un turismo lento, sostenible, pero igualmente rico en encanto, historia, arte y cultura. Estratégicamente colocada entre las Dolomitas de Belluno y la sugestiva Venecia, Treviso es fácilmente alcanzable tanto en coche como en tren y en avión, ya que cuenta con un aeropuerto situado en la primera periferia de la ciudad.
Una vez que lleguen a Treviso, pueden visitarla cómodamente a pie, paseando sin prisa por los callejones sugestivos, las calles empedradas y los porches pintados al fresco. Empecemos por la “Piazza dei Signori” (Plaza de los Señores), el verdadero centro de Treviso, donde la atmósfera medieval se respira en cada rincón. Esta plaza, dominada por edificios históricos, es un escenario de elegancia sin tiempo. Admiremos el “Palazzo del Podestà" (Palacio del Corregidor), coronado por la “Torre Civica” (Torre Municipal) y el “Palazzo dei Trecento” (Palacio de los Trescientos), una obra maestra románica del siglo XIII. La monumental Logia del siglo XVI que constituye la planta baja añade un toque de grandeza. Se recomienda detenerse un instante para captar el encanto de este lugar, donde el pasado vive en el murmullo de los cafés y en los pasos de los transeúntes, para luego embocar “Calmaggiore” (Calle Mayor), una de las calles más animadas de Treviso, que te acoge con su fascinación sin tiempo, flanqueada por casas pintadas al fresco del siglo XV y XVI; latido vital de Treviso, es una calle que conecta el corazón histórico de la ciudad a su alma espiritual. De hecho, recorriéndola, se llega a la “Piazza Duomo” (Plaza de la Catedral), donde se encuentra la Catedral dedicada a San Pedro Apóstol. Esta iglesia, con raíces en el siglo XVI y reformas neoclásicas del siglo XVIII, combina sobriedad exterior con un interior rico en tesoros. Las siete cúpulas pintadas al fresco, las capillas y la famosa “Pala dell’Annunciazione di Tiziano” (retablo de la Anunciación de Tiziano) captan la atención del visitante. Y bajando a la cripta románica, el silencio nos hará volver a épocas lejanas. El campanario y el Baptisterio de San Giovanni (San Juan) a su lado completan la majestuosidad del Duomo, un lugar de reflexión que invita a contemplar la historia y la espiritualidad de Treviso.
Descubriendo los tesoros del arte en Treviso
Treviso es también una ciudad para admirar, que se deja descubrir lentamente, donde el agua fluye por todas partes y con el agua el tiempo, la historia y la belleza. Deténganse a admirar el rincón de los Buranelli, llamados así porque los pescadores y los mercaderes de la isla de Burano tenían aquí sus almacenes. Paseando al lado del agua, pueden legar al Museo de Santa Caterina, en el corazón del casco antiguo de la ciudad. Ubicado en el interior de un antiguo complejo religioso, acoge y expone las obras realizadas por grandes maestros de la pintura véneta e italiana: Tiziano, Giovanni Bellini, Lorenzo Lotto y Cima da Conegliano, solo por citar algunos. Pero hay más: aquí encontrarán también una sección arqueológica que cuenta la historia de Treviso desde la prehistoria hasta la época romana. Es un lugar que recuerda lo profunda que es la estratificación de nuestra civilización. A lo largo del río Sile, además, podemos encontrar el Museo Salce, la más importante colección italiana de carteles publicitarios de época, que cuentan el siglo XX a través de la gráfica. Colores vivaces, elegancia, retro, ironía: son obras de Dudovich, Cappiello, Mauzan. Una forma de arte popular pero llena de significados. No muy lejos se encuentra el Barrio Latino, hace tiempo zona abandonada, recientemente transformada en un lugar vivo, moderno, donde conviven universidad, tiendas, locales y galerías de arte. Terminamos nuestro camino dirigiéndonos al Puente Dante y al Palacio Giacomelli. En el Puente Dante, donde el Sile abraza el Cagnan, les invitamos a mirar la placa que cita un verso de la Divina Comedia, en la cual Dante habla de Treviso mencionando el “sí lento fiume” (el tan lento río). El Palacio Giacomelli es una histórica morada del siglo XVII que se asoma al río Sile. Hoy en día es sede de eventos culturales, exposiciones y ceremonias, manteniendo su antigua vocación de lugar de socialización y cultura. Finalmente, deténganse un momento: escuchen el sonido del agua, observen las ventanas floridas y los porches pintados al fresco; es la poesía urbana de Treviso.
*La traduzione di questo articolo è a cura degli studenti dell’Istituto Tecnico Statale di Treviso.
Conegliano: inmersado en el patrimonio de la humanidad
Conegliano es una ciudad rica en historia y cultura, famosa por el Prosecco y por ser la cuna del pintor Cima. Entre colinas declaradas Patrimonio Unesco y monumentos renacentistas ofrece una perfecta unión entre arte y tradición.
Entre sus edificios históricos, podemos encontrar el Castillo, situado en la cima de la colina de Giano, que se remonta a los siglos XI-XII y representa un importante símbolo de la ciudad. Hoy alberga el Museo Municipal, con obras de artistas locales, como Giovanni De Francia, el Pordenone, y Giambattista Cima de Conegliano. Desde aquí podremos disfrutar de una vista panorámica de la ciudad y,en un maravilloso día de sol,de tres patrimonios de la humanidad: las colinas del Prosecco, las Dolomitas y la Laguna de Venecia.
Otro lugar histórico es la Catedral de Santa Maria de la Anunciaciòn. Construida en 1345 por la Hermandad de los Batidos, su fachada presenta frescos de Ludovico Toeput y en su interior se puede admirar el retablo de la “Virgen en trono con Niño entre ángeles y santos” de Cima da Conegliano.
Sobre el pórtico gótico se encuentra la Sala de los Batidos, decorada con frescos de Francesco da Milano, que representan la vida de Jesús. A lo largo de los siglos, la sala ha tenido diferentes usos,entre otros, prisión y refugio para soldados, antes de ser restaurada en los años 1960 . En la Plaza Cima se encuentra el Teatro dell’Accademia, diseñado por Andrea Scala e inaugurado en 1869. Presenta una fachada neoclásica, con dos esfinges en piedra a los lados de la escalera principal. Cuenta con un aforo de 803 plazas y ofrece una rica temporada teatral, que incluye espectáculos de prosa, música y danza.
A pocos metros se encuentra el Palazzo Sarcinelli, sede de la Galería de Arte de la ciudad y escenario de numerosos eventos culturales.