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Naturaleza

Trentino

En los Dolomitas, descubriendo las flores de invierno

30 septiembre 2022

3 minutos

Con el paso del verano al otoño, los verdes de la estación cálida se convierten en el caleidoscopio de asombro que es el follaje, en Trentino puedes admirar una gran variedad de flores de montaña, típicas del otoño y del invierno.

1. Ciclámenes, anuncian el otoño

Nuestro viaje descubriendo las flores de los Dolomitas, pequeñas obras maestras de la naturaleza, comienza con los ciclámenes, aprovechan la luz del sol que se filtra a través de los hayedos, son fáciles de encontrar y reconocer durante cualquier paseo, incluso el más sencillo.

El rosa y el fucsia son sus colores más comunes, pero no es raro encontrar otras variedades. La coloración depende de los pigmentos, una característica genética, pero la intensidad del color también es consecuencia de componentes externos, como la temperatura, la cantidad de minerales en el suelo y la luz solar que recibe la planta.

Cada estación, cada hábitat, cada cosecha puede presentar pequeñas diferencias. La delfinidina, la cianina y la peonidina son los pigmentos del rosa, el morado y el violeta, mientras que los carotenoides son los responsables del amarillo. Cada estación de la luna, y de la vida, tiene su propio color, un detalle que añade poesía a la poesía.

2. El eléboro o rosa de Navidad

Es típico del invierno y característico de estas zonas eleléboro.
En verano pasa desapercibida por sus hojas verdes, pero en invierno luce en todo su esplendor gracias a sus flores blancas que se funden con la nieve y hacen aún más singular el paisaje de los Dolomitas.
También llamado Rosa de Navidad, porque florecen entre diciembre y febrero; se pueden ver eléboros en sus variantes púrpura, rosa, crema y verde.

A pesar de su aspecto inofensivo, el eléboro tiene una terrible reputación encapsulada en su nombre: en griego antiguo, helleborus significa alimento que mata. La razón es sencilla: contiene, en cada una de sus partes, un potente veneno que actúa sobre el corazón, la helleborina. En el pasado, administrado en pequeñas dosis, se utilizaba para curar la locura, pero es letal en cantidades excesivas. 

3. Todos los eléboros del Trentino

No todos los eléboros son iguales. La rosa de Navidad, o Helleborous niger, llena los prados de montaña, los bosques caducifolios y los matorrales hasta abril. En febrero, se pueden observar más fácilmente los pétalos del Helleborous viridis, un eléboro verde , que se encuentra en los claros del bosque o en su linde; las flores son tan pálidas como la nieve, o tan verdes, gracias a la gran cantidad de clorofila que contienen. El Eléboro fétido, cuyo nombre científico es Helleborous foetidus, se encuentra únicamente en las Dolomitas del Trentino; sus flores tienen forma de campana, son de color verdoso con márgenes rojizos y, como su nombre indica, tienen un olor desagradable. 

4. En Viote, para descubrir los secretos de las plantas de montaña

En vísperas de la primavera, la campanilla de invierno es la reina de los bosques del Trentino.
El Galanthus nivalis, su nombre científico, crece en lugares húmedos, a lo largo de los arroyos, en los prados y en los bosques mixtos caducifolios, anunciando un nuevo comienzo. Llamada estrella de la mañana, porque florece cuando todavía es invierno, la primera entre todas las demás flores, tiene forma de campana y prefiere los climas de gran altitud.

Si tienes curiosidad por saber más sobre las flores y plantas que crecen en los Dolomitas , visita uno de los muchos jardines botánicos del Trentino. Entre los más grandes de los Alpes, se encuentra el Jardín Botánico Alpino Viote di Monte Bondone. Se encuentra en Viote, en provincia de Trento, y en diez hectáreas recoge unas dos mil especies de plantas de altura, muchas de ellas en peligro de extinción. No sólo descubrirás flores y plantas dolomíticas: el Jardín, contribuye a la conservación de la biodiversidad de las especies vegetales de las principales cordilleras del mundo y participa en el programa internacional de intercambio no comercial de semillas, elaborando cada año el Delectus seminum, una especie de censo. En invierno, la dirección que recordar es MUSE, el Museo de la Ciencia de Trento, porque el jardín botánico se encuentra en altura y sólo abre en los meses de verano. En julio y agosto, periodos de mayor afluencia, hay muchas actividades programadas, desde visitas guiadas hasta degustaciones de tés e infusiones elaboradas con plantas de montaña.

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