Cuando hablamos de hilos y tejidos de la más alta calidad a escala mundial, todo apunta a un único nombre: Biella. Enclavada a los pies de los Alpes piamonteses, esta provincia no es simplemente una comarca históricamente dedicada a la industria, sino la cuna de una tradición textil centenaria, un lugar donde la creación de tejidos de alta calidad se ha convertido en una auténtica forma de arte.
Aquí, el arte de la lana tiene raíces que se remontan a la Edad Media, pero es a partir del siglo XIX cuando la zona se convierte en un centro industrial de renombre mundial.
La ciudad que Camillo Benso, conde de Cavour, denominó «la Manchester italiana» se caracteriza por su laboriosidad manufacturera y por una inquebrantable tradición de saber hacer en la elaboración y producción de lanas e hilos de alta calidad.
Esta excelencia constituye la identidad del territorio y, en 2019, condujo al reconocimiento de Biella como Ciudad Creativa de la Unesco, lo que puso en valor su patrimonio artesanal y su cultura textil centenaria.
Las fábricas de lana de la región de Biella: del hilo a iconos del «Italian Style» en el mundo
Se trata de un éxito forjado por familias de empresarios que, a lo largo de generaciones, han estudiado y perfeccionado cada una de las fases del proceso, creando lo que hoy es una cadena de producción completa: desde la cuidadosa selección de materias primas de alta calidad (como la lana merino australiana o la preciada cachemira) hasta el hilado, desde el tejido en telares cada vez más modernos hasta el «acabado», el conjunto de tratamientos que confieren al tejido en bruto sus características finales y su tacto. Hablamos de empresas líderes en la producción de lujo, como Ermenegildo Zegna, Loro Piana, F.lli Cerruti y Vitale Barberis Canonico: esta última cuenta con una tradición que se remonta a 1663 y hoy se considera la fábrica de lana más antigua del mundo que sigue en funcionamiento.
Las fibras más preciadas del mundo, desde la vicuña de los Andes hasta la cachemira de Mongolia, emprenden un largo viaje para llegar a estos valles, donde encuentran unas condiciones perfectas: el agua purísima y una maestría artesanal inigualable son los factores esenciales que permiten crear tejidos de excelencia, listos para vestir a la «jet set» internacional. Un mundo de belleza y estilo que cuenta también con el Cappellificio Cervo entre sus pilares: aquí, la confección de un sombrero es el resultado de más de 120 años de ideas y tradición. Su archivo —con 656 hormas para sombreros de madera, 431 de metal y 392 fórmulas para otras tantas tonalidades de color— constituye un auténtico recorrido por la historia de la moda y el vestuario, y una fuente de inspiración prácticamente única en el mundo.
Un patrimonio vivo por descubrir
Entre los ejemplos que hacen historia como ecosistemas únicos de memoria productiva e innovación sostenible entre arte, visión y empresa, se encuentran el Lanificio Maurizio Sella y Cittadellarte – Fondazione Pistoletto, centro de arte contemporáneo y laboratorio creativo activo en los sectores de la moda, la alimentación, la arquitectura y la política, fundado en 1998 por el maestro del arte povera Michelangelo Pistoletto en la antigua Lanificio Trombetta. En la ciudad y sus alrededores, las tiendas de fábrica de los grandes productores son un atractivo de calidad, con tejidos y prendas de vestir a precios asequibles. A las afueras de la ciudad, la Strada della Lana es un itinerario de unos 50 km que serpentea por los valles de Strona y Valsessera, desde Biella hasta Borgosesia (sede de un antiguo mercado de la lana), y que recorre la historia del sector textil, entre fábricas de lana históricas —como la «Fabbrica della Ruota», en la antigua fábrica de lana de los hermanos Zignone, hoy un fascinante museo de arqueología industrial y centro cultural— y los senderos del trabajo, que en su día recorrían los obreros.