Construida por el papa Julio III entre 1550 y 1555, la Villa Giulia es un encantador edificio de estilo renacentista, concebido como residencia suburbana, al igual que muchos otros edificios del siglo XVI de Roma y sus alrededores. Desde la fase de diseño y luego en la de la construcción propiamente dicha, contó con la participación de los artistas más ilustres de la época: Giorgio Vasari, Jacopo Barozzi da Vignola y Bartolomeo Ammannati.
Desde 1889 alberga el museo de Villa Giulia que, creado como museo de antigüedades prerromanas —concretamente faliscas—, se ha convertido en el principal representante del museo etrusco hasta la fecha y reúne numerosos hallazgos procedentes del territorio comprendido entre el Tíber y el mar Tirreno, en el Alto Lacio, es decir, lo que en su día fue la Etruria meridional.
En el museo se exponen algunos de los testimonios artísticos etruscos más importantes, junto con creaciones y objetos de la antigua Grecia de gran valor, que llegaron a Etruria por importación y datan de los siglos VIII y IV a. C. El recorrido por el museo sigue un criterio topográfico: junto a los grandes centros etruscos como Vulci, Cerveteri y Veyes, también se dan a conocer localidades menores de la Italia prerromana (Agro falisco, Latium vetus o Umbría). La colección cuenta también con grandes fondos de antigüedades compuestos por el núcleo del museo Kircheriano del siglo XVII, por materiales de las colecciones Barberini, Bermann y Gorga y, sobre todo, por la riquísima colección Castellani, formada por cerámicas y bronces con obras de los propios Castellani, una de las familias de orfebres más conocidas e ilustres de Roma en la segunda mitad del siglo XIX. Por último, conserva algunos elementos famosos incluso a nivel internacional, como el Sarcófago de los esposos de Cerveteri (siglo VI a. C.), la estatua de terracota de Apolo de Veyes (siglo VI a. C.), el altorrelieve y las láminas de oro en lengua etrusca y fenicia de Pirgi (siglo V a. C.), el Apolo dello Scasato de Faleria (siglo IV a. C.), el Centauro de nenfro de Vulci (siglo VI a. C.) y los conjuntos orientalistas de Palestrina (siglo VII a. C.).