Villa di Sette Bassi: la segunda villa más grande del suburbio romano, entre un hipódromo-jardín y misterios imperiales
La Villa di Sette Bassi se alza sobre una meseta colinar entre el quinto y el sexto miliario de la Vía Latina, hoy en día en la Via Tuscolana, a la altura de Capannelle. Con una extensión de unas 37 hectáreas, es la segunda villa más grande del suburbio romano, superada únicamente por la Villa de los Quintilios. Sus imponentes estructuras de ladrillo se divisan ya desde la carretera, pero para acceder a ellas hay que recorrer un largo paseo arbolado que conduce al corazón del complejo. Forma parte del parque arqueológico de la Vía Apia Antigua.
Una obra que duró veinte años
La villa fue construida en tres fases sucesivas durante el reinado de Antonino Pío (138-161 d. C.): un primer núcleo residencial, luego salas de representación con un mirador semicircular, y finalmente un cuerpo monumental con termas y aulas en varios pisos. Permaneció habitada hasta el siglo IV y fue objeto de restauraciones hasta el siglo VI, cuando los godos se instalaron en la cercana torre del Fiscale.
El hipódromo-jardín y el misterio del nombre
En el centro del complejo se abría un gran hipódromo-jardín de 320 por 95 metros, cercado por un criptopórtico y enriquecido con fuentes y espejos de agua. El topónimo «Sette Bassi», atestiguado desde la Alta Edad Media, podría derivar de Septimius Bassus, prefecto de Roma bajo Septimio Severo, o bien del emperador Caracalla —cuyo nombre era Lucius Septimius Bassianus— que habría unido esta finca con la cercana Villa de los Quintilios.