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Espiritualidad

Descubriendo las ermitas de los Abruzos: dos espectaculares perlas de Maiella

El parque nacional de Maiella es un lugar mágico para esquiar, hacer excursiones, dar largos paseos y practicar la escalada en roca viva, pero también es un pedazo de historia milenaria ligada a un territorio rico de pueblos con siglos de historia, encaramados en las laderas de los montes. Dos de estas ermitas sagradas, San Bartolomé en Legio y Santo Espíritu en Maiella, son lugares de antigua belleza.

1. Oración, meditación y refugios: la historia de las ermitas en los Abruzos

Gracias a su proximidad a Roma, las ermitas sagradas de los Abruzos atrajeron a los creyentes, incluso procedentes del lejano Oriente, quienes se ocupaban de tareas de cristianización. Muchos de ellos decidieron retirarse a las laderas más remotas de los montes de los Abruzos para seguir una vida de oración y meditación, dando lugar, entre el año 1000 y el 1600, a un centenar de ermitas que aún hoy se encuentran dispersas por el parque nacional.

Las más conocidas son, sin lugar a duda, San Bartolomé en Legio y Santo Espíritu en Maiella. Ambas se encuentran en las cercanías del pequeño pueblo de Roccamorice, en la provincia de Pescara, situadas en el límite del parque de la Maiella y el Morrone.

2. Una joya tallada en la montaña: San Bartolomé en Legio

La ermita de San Bartolomé en Legio, tallada en la parte interna de una montaña, es un lugar místico en el que te podrás recoger para disfrutar de la inigualable paz de estos lugares. Construida después de 1250 por el ermitaño Pietro Angelerio dal Morrone, el futuro Papa Celestino V, se erigió sobre las ruinas de una construcción precedente.

La ermita está dedicada a San Bartolomé y su estatua está colocada en el nicho del altar. Durante las procesiones, los fieles la transportan cariñosamente en brazos, como si estuviesen acunando a un auténtico bebé.

3. Dos caminos diferentes llegan a la ermita de San Bartolomé en Legio

Para llegar a la ermita de San Bartolomé en Legio, puedes cruzar dos caminos: el primero desciende desde el Valle Giumentina, y te permitirá admirar la ermita en el lado opuesto, camuflada en la roca. El segundo baja desde Roccamorice, conduce a un túnel excavado en la piedra y lleva directamente a la zona situada frente al oratorio.

El primer sendero, que parte del Ecomuseo del Paleolítico en el valle Giumentina en Abbateggio y se dirige hacia la ermita, te lleva 40 minutos de fácil bajada, con una recompensa final: la sobrecogedora vista de la ermita a lo lejos, en toda su espectacularidad.

4. Panoramas impresionantes y manantiales milagrosos

Una vez en la ermita, te podrás dejar encantar por un túnel, una pila de agua y una iglesia llena de frescos religiosos.

Se trata de un lugar de culto muy popular, sobre todo durante la procesión del 25 de agosto; aquí se realizan diversos rituales en un manantial considerado milagroso en el interior de la iglesia, cuya agua se recoge en el lado derecho del arroyo Capo la Vena.

A la izquierda del edificio, podrás subir por la escalera tallada en la roca para disfrutar de un panorama impresionante. Desde aquí podrás desandar el camino hasta Roccamorice.

5. La magia de la ermita del Santo Espíritu en Maiella

A unas 2,30 horas del pueblo principal, encontramos uno de los lugares de culto más importantes de la región: la ermita con la abadía del Santo Espíritu en Maiella, un escenario cautivador que parece trasladarnos al pasado. Construido antes del año 1000, el edificio fue a su vez renovado por Pietro Morrone, más tarde Celestino V, tras años de abandono.

Un paseo por la ermita del Santo Espíritu se convierte desde el primer momento en una experiencia indescriptible. Para acceder a la abadía, tendrás que atravesar un pasillo estrecho y oscuro, pero intensamente sugestivo, que conduce a las salas bien conservadas del edificio. El interior de la iglesia es pintoresco y todavía se utiliza para algunas ceremonias. Saliendo por un lateral llegas a la escalera Santa que conduce al Oratorio de la Magdalena, donde la vista del valle es encantadora. La abadía se caracteriza por una sucesión de escaleras y túneles.

6. Senderismo y escalada

Siempre ha sido un destino de peregrinación, además de los paseos para descubrir el territorio, y siempre puedes practicar deporte cerca de las ermitas gracias a zonas muy bien equipadas.

Los más atrevidos podéis concederos el gusto de escalar la maravillosa Parete dell'Orso, mientras que los amantes de la naturaleza podéis dar largos paseos o hacer senderismo por los caminos naturales de las verdes colinas de los Abruzos.