La iglesia de los Santos Fermo y Rustico, conocida como iglesia de San Fermo Maggiore, fue fundada por los monjes benedictinos en el siglo XI, como una sala basilical de tres naves, dotada de una gran cripta abovedada sobre columnas para custodiar las reliquias de los santos titulares (también llamada, de forma incorrecta, iglesia inferior). La planta, con un crucero basado en dos capillas que escalonan los ábsides, recuerda a las iglesias monásticas reformadas, como la abadía de Cluny. En el exterior, los semicírculos absidales introducen en Verona un sistema decorativo articulado por columnas con capiteles corintios de imitación clásica.
En 1261 la iglesia y el convento benedictino pasaron a los frailes franciscanos que, en las primeras décadas del siglo XIV, en tiempos del padre guardián Daniele Gusmari, renovaron el edificio gracias a la financiación del acaudalado Guglielmo da Castelbarco, ya entonces «podestà» de Verona y señor de Vallagarina. La estructura se convirtió en una sola nave, con un techo de madera en forma de casco de barco invertido, adornado con 416 retratos de santos.
En el gran arco triunfal del ábside mayor, una pintura mural del Maestro del Redentore conmemora al fraile Daniele, de rodillas, y a Castelbarco, que sostiene el modelo de la iglesia (1316). Las paredes de la nave fueron pintadas al fresco en el siglo XIV también por otros pintores de la escuela de Giotto, entre ellos Turone di Maxio.
La iglesia acogió más tarde altares y representaciones: el púlpito del juez Barnaba da Morano (1396); la tumba Brenzoni con el fresco de la Anunciación de Pisanello (1426); el sepulcro del médico Girolamo della Torre de Andrea Riccio (1506) y el monumento fúnebre de los herederos de Dante Alighieri (1545).