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Arte y Cultura

El Tercer Paraíso de Asís, una obra de arte que no te esperas en el Bosque de San Francisco

Estamos en uno de los lugares secretos de Asís, donde el arte, la naturaleza y la espiritualidad encantan a todos los visitantes

En el Bosco di San Francesco, en esta zona de Umbria cercana a la ciudad, indisolublemente ligada a San Francisco, se alza el Terzo Paradiso, una inesperada obra de arte del pintor y escultor contemporáneo Michelangelo Pistoletto: una creación de land art, que añade poesía a una visión mística de la naturaleza.

1. El Tercer Paraíso de Asís, la obra de land art firmada por Michelangelo Pistoletto

El pintor y escultor italiano Michelangelo Pistoletto ha dibujado tres círculos plantando 121 olivos a doble fila, para crear una instalación natural titulada Terzo Paradiso (Tercer Paraíso). Los tres círculos se tocan entre sí en una especie de interpretación libre del signo matemático de infinito. En el centro del círculo más grande se erige un poste de 12 metros.

El propio autor nos ofrece una interpretación de su obra, revelándonos su significado. Si el primer círculo es el paraíso arcaico de fusión completa con la naturaleza, el segundo constituye su completo opuesto, el paraíso artificial creado hoy en día por el uso avanzado de la tecnología y la inteligencia humana. El tercero pretende ser la esperanza del futuro: el equilibrio perfecto entre lo natural y lo artificial, establecido sobre una nueva base. El poste simboliza la unión del cielo y la tierra.

Para comprender plenamente el significado del Tercer Paraíso, hay que caminar entre las hileras de olivos siguiendo el recorrido circular deseado por el artista. A medida que vas avanzando a ritmo lento, tus percepciones físicas se convertirán gradualmente en una experiencia íntima de recogimiento. Se trata de un viaje espiritual, tanto si has venido a Asís en peregrinación religiosa como si eres simplemente un viajero sensible y amante de la naturaleza.

2. Monumentos sagrados y entorno protegido

El Bosco di San Francesco ha sido completamente replantado, teniendo en cuenta las especies que antaño prosperaban allí. Hoy está gestionado por el FAI - Fondo Ambiente Italiano y es un oasis de naturaleza donde el protagonista es el silencio.

Son los lugares donde vivió el santo los que te acompañan a lo largo de este pedazo intacto de paisaje umbro. De hecho, partimos de la grandiosa Basílica Superior de San Francisco de Asís, que guarda en su interior un conjunto de frescos atribuidos a Giotto. Desde una puerta de la muralla se emprende el camino hacia el fondo del valle, entrando en 64 hectáreas de bosque, salpicadas por campos de cultivo y zonas sin árboles.

Mientras caminas entre carpes, retamas y arces, envuelto en una profunda quietud cómplice de la contemplación, te encontrarás con otros edificios religiosos: un antiguo monasterio benedictino que es ahora el punto de información del FAI y luego la iglesia románica de Santa Croce. Observa también lo que queda de un antiguo hospital, refugio de enfermos y peregrinos, después un molino convertido en trattoría, donde podrás tomar un refresco, y una torre del siglo XIV. Sube a la torre para tener una vista de pájaro del Terzo Paradiso de Pistoletto antes de llegar hasta la instalación.

3. Por caminos místicos

Como la primera ruta hacia el Bosque de San Francisco se ramifica desde la Basílica Superior, la alternativa es seguir el curso del torrente Tescio desde el antiguo monasterio de Santa Croce.

Sea cual sea el camino que elijas, al recorrer los 5 kilómetros de senderos, te encontrarás inmerso en una naturaleza poética, rica en biodiversidad: es una de las más valiosas joyas medioambientales de la región de Umbria. Debes ser respetuoso con este ecosistema pleno de historia y religiosidad. Este es el lugar donde vivió y predicó San Francisco, fundador de la orden franciscana y patrón de Italia.

Explorar el Bosco di San Francesco es una de las experiencias imprescindibles que añadir a tu lista de Asís.

Los caminos son sencillos y aptos para todos, incluso para los niños. Lo único que necesitas es organizarte a la manera clásica del senderismo: mochila, una buena reserva de agua y calzado adecuado. Hay que ir siempre con la conciencia de que se trata de un auténtico senderismo del alma.