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Arte y Cultura

Toscana

Lucca y el abrazo de sus poderosas murallas

Quintaesencia de la elegancia y el estilo, Lucca es una de las ciudades más refinadas de la Toscana.

En su <strong>centro histórico</strong> conviven en total armonía importantes iglesias medievales, las imponentes murallas renacentistas que la rodean y formando una especie de largo jardín elevado, palacios patricios del siglo XVIII y grandes plazas del siglo XIX, avenidas y callejones repletos de agradables comercios y lugares donde el ritmo de vida siempre late a escala humana.  

1. Catedral de San Martín

En el centro de la ciudad está la plaza de la Catedral de San Martín. Su fachada asimétrica da cuenta de las complejas fases de construcción del monumento, que fue adaptándose a partir del campanario existente.

Alberga una de las obras maestras de la escultura medieval, el monumento funerario de Ilaria del Carretto (1406), obra del artista sienés Jacopo della Quercia. El sarcófago de mármol representa a una joven tumbada en un catafalco vigilada por un pequeño perro, símbolo de la fidelidad conyugal. Entre las pinturas, cabe destacar la Virgen entronizada de Domenico Ghirlandaio, de 1479. En el órgano de la catedral tocaba a mediados del siglo XIX Michele Puccini, padre del más ilustre de los compositores de Lucca, Giacomo.

2. Casa natal de Puccini

Giacomo Puccini nació en un apartamento del centro histórico de Lucca, en la plaza de la Cittadella, que actualmente es un museo dedicado al músico. La casa, que perteneció a una familia adinerada del siglo XIX, conserva parte del mobiliario original y varias reliquias del gran músico, entre ellas un piano Steinway & Sons, adquirido en 1901 y con el que Puccini compuso su última ópera, Turandot. Sabemos que el piso era especialmente querido por Puccini: aunque había vivido en su villa de Torre del Lago durante algún tiempo, quiso volver a comprarlo después de que la familia lo había vendido.

3. El palacio-museo de la seda de Lucca

Lucca debe parte de su riqueza al comercio de la seda, del que la ciudad ha sido un importante centro de fabricación desde la Edad Media. La Vía del Fosso no era más que una cadena de talleres que aprovechaban la energía del agua que corría por ella para impulsar los telares.

Para conocer la Lucca de los mercaderes de la seda, se puede visitar el museo del Palazzo Mansi, una residencia aristocrática que conserva importantes muebles del siglo XVIII en la planta noble, como la suntuosa alcoba de los novios, cubierta con cortinas de preciosa seda bordada de Lucca, así como una colección de ropa y accesorios, entre los que se encuentran dos preciosos vestidos con capa de la corte napoleónica de Lucca.

En las salas donde se encontraban las cocinas del palacio se encuentra el Taller de Tejidos Maria Niemack, que exhibe telares y herramientas de los siglos XIX y XX. El museo del Palacio Mansi alberga también una importante pinacoteca con un centenar de obras de los grandes maestros de la pintura italiana, desde Tintoretto hasta Beccafumi y Pontormo, junto con pintores de Lucca de los siglos XIX y XX.

4. Los tesoros de la ciudad de Lucca

El Museo Nacional de Villa Guinigi es una colección de obras de arte que narra la historia de la ciudad de Lucca, de sus familias ricas y de su territorio. La Villa fue la residencia de campo de Paolo Guinigi, señor de Lucca de 1400 a 1430, que quiso tenerla fuera de las antiguas murallas del siglo XIII, con un pórtico de logia, siguiendo el modelo de las villas patricias de la región del Véneto. Sus colecciones abarcan desde objetos etruscos del siglo VIII a.C., encontrados en excavaciones arqueológicas de Lucca, hasta estatuas medievales procedentes de iglesias y conventos suprimidos, pasando por obras del periodo neoclásico en diversas colecciones públicas y privadas.

5. El recorrido de las murallas-jardín del siglo XVI

Limitarse a llamarlas solo murallas sería realmente pobre, porque también son jardines y avenidas elevadas para pasear y montar en bicicleta, uno de los monumentos más importantes de la Toscana, elemento de identidad y símbolo de la ciudad, protegiéndola desde hace más de 500 años.

Construidas entre 1513 y 1645, tienen 4 kilómetros de longitud, 12 metros de altura y 30 metros de anchura. Tienen un tamaño ciclópeo y, sin embargo, destacan poco, formando parte integrante del tejido urbano, una circunvalación ante-litteram para uso exclusivo de las personas, una invitación a pasear bajo tilos, castaños de indias, hayas, robles y magnolias. Es un museo al aire libre de la arquitectura defensiva moderna, con sus poderosos baluartes, los cuarteles de los artilleros y el encanto de las hermosas puertas monumentales. En las inmediaciones de Porta Elisa, el jardín mural invade el Jardín Botánico, creado en 1819 a instancias de María Luisa de Borbón.

6. La plaza del anfiteatro

La plaza del Anfiteatro de Lucca es la plaza italiana por excelencia y una de las más fotografiadas del mundo. De forma elíptica, su estructura fue trazada sobre el plano del anfiteatro romano del siglo II d.C. por el arquitecto Lorenzo Nottolini. Al carecer de grandes vías de acceso, la entrada a la plaza desde sus cuatro puertas garantiza un efecto sorpresa a quienes entran en ella por primera vez. Hoy en día, es uno de los lugares de encuentro más populares entre los habitantes de Lucca.