El 3 de abril de 2026, en el pueblo de Cantiano, en el interior de la provincia de Pesaro y Urbino, vuelve la Turba, la sugerente representación sacra del Viernes Santo que cada año transforma el pueblo en un gran teatro al aire libre.
Cientos de figurantes disfrazados interpretan a personajes del Antiguo y del Nuevo Testamento y dan vida a la recreación de la Pasión de Cristo entre las calles, las plazas y los rincones del centro histórico. Las escenas se suceden a lo largo del recorrido y el público sigue la narración desplazándose entre los distintos lugares de la representación.
La tradición hunde sus raíces en los movimientos populares de invocación a la paz que se extendieron por las Marcas y Umbría en el siglo XIII. Originalmente, se trataba de procesiones penitenciales de los disciplinados, cofradías de fieles que recorrían los pueblos cantando el Miserere y practicando ritos de penitencia. En Cantiano, estas prácticas dieron lugar a la creación de la Compagnia dei Battuti, que en el siglo XV se convirtió en la Compagnia del Buon Gesù por iniciativa de san Bernardino de Siena, encargada de organizar la procesión del Viernes Santo.
A lo largo de los siglos, la procesión se ha ido convirtiendo en una representación de la Pasión cada vez más estructurada. En el siglo XX, la Turba se renovó con la introducción de diálogos y una mayor dimensión teatral, manteniendo al mismo tiempo el marcado carácter popular y religioso de la tradición.
La jornada del Viernes Santo comienza ya al amanecer con la tradicional Visita a las Siete Iglesias, anunciada por el paso de algunos jóvenes que recorren las calles del pueblo con el Battistrangola, un instrumento de madera utilizado para convocar a la población. La representación de la Pasión comienza por la noche, a partir de las 20:00.
Organizado por la Asociación Cultural La Turba, el evento cuenta cada año con la participación de gran parte de la comunidad local y atrae a numerosos visitantes.