La basílica de Vitruvio resurge en Fano
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Bajo una plaza del centro histórico de Fano, el pasado ha decidido volver a salir a la superficie. Las excavaciones iniciadas para la remodelación de Piazza Andrea Costa han sacado a la luz la basílica diseñada por Marco Vitruvio Polión, la única obra que el arquitecto romano afirmó haber seguido personalmente. Un descubrimiento esperado desde hace más de dos mil años, destinado a reescribir la historia de la ciudad y también la de la arquitectura occidental. Es mucho más que un hallazgo arqueológico: es una historia que se recompone, una página que ha permanecido suspendida durante siglos y que hoy, finalmente, se puede leer. A partir de ahora, al pasear por Fano, sabrás que bajo las calles y las plazas se halla uno de los capítulos más fascinantes de la cultura clásica europea.
La basílica descrita en el «De architectura»
Durante siglos, la basílica de Vitruvio solo ha existido en las palabras del De architectura, el célebre tratado de diez tomos dedicado al emperador Augusto y el único texto sobre arquitectura antigua que ha llegado hasta nosotros en su totalidad. Hoy esas palabras encuentran una sorprendente confirmación en la realidad: los restos de la basílica han reaparecido precisamente durante las obras en Piazza Andrea Costa, un lugar que hasta hace poco parecía un espacio urbano cualquiera.
Lo que ha emergido del subsuelo coincide de manera impresionante con lo descrito por Vitruvio: la forma, las proporciones y la organización de los espacios. Una coincidencia tan precisa que pone fin a siglos de hipótesis y reconstrucciones teóricas. No en vano, estudiosos y arqueólogos buscaban desde hacía generaciones los rastros de este edificio, imaginándolo bajo la catedral o en otras zonas del centro histórico. Hoy, sin embargo, la respuesta llega desde el corazón de la ciudad.
Un nuevo capítulo para Fano
Por su importancia en la historia romana, el hallazgo está destinado a entrar en los libros de historia y es comparable a los grandes descubrimientos arqueológicos del pasado. Pero su valor va más allá del aspecto arqueológico: significa redescubrir el papel decisivo que tuvo Fano en el mundo romano.
También hay un vínculo profundo con la identidad de la ciudad. De hecho, Vitruvio nació en la antigua Fanum Fortunae, la actual Fano, y encontrar aquí la única obra que afirma haber seguido personalmente devuelve a la ciudad un protagonismo nuevo e inesperado. En aquella época, la basílica no era un espacio solemne o reservado, sino un lugar abierto y habitado donde la gente se reunía, se hacían negocios y se administraba justicia.
Este descubrimiento se enmarca en una ciudad que ya conserva muchas huellas de su pasado romano, desde el Arco de Augusto hasta las murallas. Hoy, sin embargo, esa historia se enriquece con nuevos elementos. Las excavaciones están sacando a la luz valiosos detalles sobre la organización de la antigua Fano y dejan entrever todo lo que queda por descubrir.
Caminar sobre la historia con la vista puesta en el futuro
Desde hoy, visitar Fano significa vivir una experiencia distinta. Paseando por el centro, puedes imaginar las columnas que se alzaban hacia el cielo, las voces que llenaban la basílica y la vida que animaba este gran espacio público hace dos mil años.
Los trabajos continuarán para integrar al máximo la zona arqueológica en la ciudad contemporánea, con el fin de hacer que este patrimonio sea accesible y esté vivo. En una tierra rica en historia como Italia, Fano ofrece algo poco habitual: un descubrimiento que cambiará la forma de explicar la ciudad y que nos recuerda que la historia nunca se detiene, sino que continúa emergiendo, paso a paso.