Monumento natural Balza di Seppie: donde los barrancos cuentan milenios de geología
La Balza di Seppie es un monumento natural de apenas 1,26 hectáreas, situado en el territorio de Lubriano, en la Tuscia de Viterbo. Es pequeño, desde luego, pero desde su mirador se puede leer una pared geológica como si fuera un libro abierto: capas volcánicas, arcillas, toba, basalto. Todo queda al descubierto.
Un sendero entre barrancos y campos cultivados
Se llega desde el casco antiguo siguiendo un sendero que atraviesa barrancos y campos cultivados, hasta la finca agrícola Montesu. Allí se encuentra el mirador, con paneles explicativos que permiten comprender la sucesión de materiales volcánicos estratificados en las mesetas. El agua y los deslizamientos los han erosionado con el tiempo, creando esas formas irregulares llamadas cavoni, las cárcavas arcillosas.
La arcilla cede, pero la toba resiste
Más arriba, las mesetas de toba y basalto resisten. Pero sus flancos desgastados delatan la composición rocosa: con el tiempo, ellos también acabarán cediendo. La diferencia está en los tiempos: las arcillas se desmoronan a simple vista, mientras que la roca volcánica tarda siglos.
Un sitio LIC/ZEPA en el marco de la Red Natura 2000
El monumento natural Balza di Seppie está reconocido como sitio LIC/ZEPA en el marco de la Red Natura 2000, la red ecológica europea para la conservación de la biodiversidad. Un detalle interesante es que, a pesar del reconocimiento, esta zona no está cerrada. Las actividades agrícolas tradicionales —el pastoreo y la agricultura no intensiva— forman parte del equilibrio que mantiene intacto este paisaje y están permitidas.