Los criptopórticos de Formia: el laberinto romano bajo la Villa Comunale
Bajo los jardines de la Villa Comunale de Formia, a pocos pasos del paseo marítimo, se oculta uno de los conjuntos arqueológicos más extensos del golfo de Gaeta: los criptopórticos de una villa marítima del siglo I a. C. Quince grandes estancias distribuidas en varios niveles, quizás tres, con un total de aproximadamente 1500 m² cada uno. La estructura servía de base a la residencia superior: almacenes, depósitos, alojamientos para esclavos y servidumbre. Frente a ella, una piscifactoría de 1800 m² para la cría de peces. En la actualidad, cuando hay marea baja, aún puede intuirse su perímetro.
El poeta Marcial y el cónsul Apolinar
La villa pertenecía a Cneo Domicio Apolinar, cónsul sufecto en el año 98 d. C. El poeta Marco Valerio Marcial fue su huésped y quedó tan impresionado que le dedicó el epigrama X, 30: «O temperatae dulce Formiae litus…», un himno al clima templado del golfo. Marcial frecuentaba a menudo estos lugares y conocía también a Silio Itálico, que poseía la cercana villa de Cicerón.
Una técnica constructiva estratificada
La mampostería muestra al menos dos fases: la más antigua en opus incertum, piedras irregulares unidas con mortero, y la posterior en opus reticulatum, pequeños bloques dispuestos en diagonal formando una trama en forma de rombo. Largos corredores conectan las estancias, iluminadas por ventanucos abocinados denominados «bocca di lupo» (boca de lobo).