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Arte y Cultura

Bolzano y alrededores

Situada en una cuenca y rodeada de montañas, Bolzano es una ciudad llena de encanto, punto de encuentro de dos culturas diferentes: la mediterránea y la centroeuropea, como demuestran su arquitectura, las callejuelas, los arcos y las plazuelas de su centro histórico.

Entre los principales monumentos se encuentra la catedral con su campanario gótico de aguja calada, considerada la más bella de la región. La histórica y amplia Plaza Walther se transforma en un espacio mágico y evocador durante la época navideña: acoge el tradicional Mercado de Navidad con sus características casetas de madera que ofrecen adornos, artesanía y especialidades gastronómicas, entre luces, melodías y aromas. 

No te pierdas el Museo Arqueológico del Tirol del Sur, que expone objetos y documentación sobre la historia del Tirol del Sur: desde sus orígenes hasta la Alta Edad Media. La principal atracción es el famoso Hombre de Hielo, la momia de «Ötzi», un cuerpo momificado de aproximadamente 5300 años de antigüedad encontrado en el glaciar de Similaun, cerca de la frontera entre Austria e Italia. 

 

Merece la pena visitar Merano, una encantadora ciudad con un gran atractivo turístico gracias a su clima suave y a sus espléndidas termas: un oasis de relajación y bienestar. Merano también es una ciudad rica en historia y arte: su centro histórico alberga varios monumentos, entre ellos el Castillo del Príncipe, una pequeña y encantadora residencia noble del siglo XV. 

Entre las arquitecturas más características está la Kurhaus, el grandioso complejo Art Nouveau de principios del siglo XX, que ahora es una sala de conciertos y de grandes eventos como el Festival del Vino de Merano, donde los mejores productores de vino italianos y extranjeros se reúnen cada año en noviembre y degustan productos típicos italianos de calidad. 

Entre las arquitecturas más características está la Kurhaus, el grandioso complejo Art Nouveau de principios del siglo XX, que ahora es una sala de conciertos y de grandes eventos como el Festival del Vino de Merano, donde los mejores productores de vino italianos y extranjeros se reúnen cada año en noviembre y degustan productos típicos italianos de calidad. 

Bresanona es una ciudad de arte de particular importancia, con sus palacios que mezclan elementos góticos, renacentistas y rococó. Su centro histórico alberga un notable patrimonio artístico, como la catedral con su claustro pintado al fresco y el magnífico Palacio de los Príncipes Obispos, sede del interesante Museo Diocesano, que incluye el característico Museo de Belenes. 

Cerca de allí merece la pena visitar la abadía agustina de Novacella, un complejo religioso de gran valor artístico, con claustros cubiertos de frescos. Entre los castillos de la zona destacan el renacentista Castillo de Velturno, con su suntuoso mobiliario y sus frescos, y el pintoresco Castillo de Rodengo. 

En Sterzing se encuentra el bello Ayuntamiento, con su interior ricamente decorado, la Torre delle Dodici, punto de referencia de la ciudad, y en los alrededores se pueden admirar las espectaculares cascadas de Stanghe en Ratschings, el Castillo Tasso en Campo di Trens, el Museo Provincial de la Caza y la Pesca en el Castillo de Wolfsthurn en Mareta, y las minas de Ridnaun/Monteneve. 

La joya de Val Pusteria es el pintoresco municipio de Brunico, con su imponente castillo, que formará parte del proyecto del Museo de la Montaña Messner, deseado por el alpinista Reinhold Messner para celebrar la montaña y su relación con el hombre. También merece la pena visitar el Museo Provincial de Teodone, que ilustra las costumbres y las tradiciones locales.