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Viaje en coche para conquistadores y soñadores entre el Lacio y Abruzos

Una ruta en coche por pintorescas carreteras provinciales que enlazan antiguos castillos y evocadoras ermitas

Por toda Italia, a lo largo de los siglos se construyeron fortificaciones, lugares de culto, castillos y ermitas. Muchos de ellos, a pesar del tiempo, se conservan hoy en día en excelente estado, dando testimonio de las épocas y dominaciones del pasado, y de los que podemos disfrutar hoy día, ya sea con una simple visita o dedicando una estancia entera.

El castillo de Santa Severa, en la costa romana, te espera en todo su esplendor entre la playa y el mar, que durante siglos acogió y vio salir barcos mercantes desde y hacia el Mediterráneo, cargados de sabores y aromas de tierras lejanas. Podrás pernoctar en ambientes únicos, donde un tiempo durmieron exploradores, comerciantes y conquistadores, en el ala que ahora se ha convertido en albergue. El ala museística del castillo alberga el Museo del Mare e della Navigazione Antica (Museo del Mar y de la Navegación Antigua): aquí, en siete salas completamente renovadas, a lo largo de un itinerario expositivo y didáctico centrado en la arqueología subacuática y la navegación antigua, se encuentran testimonios de los fondos marinos cercanos y del antiguo puerto etrusco de Pyrgi. Saliendo de Lacio rumbo a Abruzos, te recomendamos las calzadas consulares del antiguo Imperio, la Flaminia y la Salaria que se abren paso a través de paisajes de colinas que destacan por su belleza. Conducir por estas preciosas calzadas significa atravesar antiguos pueblos y pequeñas ciudades donde podrás hacer una parada para disfrutar de un sabroso descanso. En todas partes encontrará tabernas y mesones, muchas de ellas de gestión familiar, ideales para reponer fuerzas durante el viaje.

Gran Sasso, Abruzzo

Conduciendo hasta el Gran Sasso d'Italia, descubrirás vistas impresionantes de montaña, con arroyos que a menudo fluyen a lo largo de carreteras, donde el verde de los bosques se alterna con escenarios rocosos.

En Sulmona, dedícate una sesión de introspección y meditación deteniéndote en la ermita de Sant’Onofrio al Morrone, mandada construir por el Papa Celestino V, encaramada como un nido de águila en la ladera de la montaña, desde donde podrás disfrutar de un mirador único y privilegiado sobre el Valle Peligna y las cordilleras del Gran Sasso de Italia y del Sirente-Velino. Con los ritmos frenéticos que la vida impone, un momento de desconexión en un entorno hermoso es un regalo que no debemos subestimar. 

Entre un castillo junto al mar y otro, terminamos nuestro corto viaje alcanzando las orillas del Mar Adriático. Guiado por el espíritu del conquistador, pon rumbo a Ortona, una pequeña aldea de Chieti, donde te espera el Castillo aragonés que se remonta al siglo XV, con vistas a la Costa dei Trabocchi. Una posición dominante en el territorio, símbolo del poder que los aragoneses ejercieron, y un encanto que ha permanecido inalterado a lo largo del tiempo. Una de sus torres alberga hoy un pequeño museo con cuadros y muebles de época pertenecientes a las familias nobles que han vivido aquí a lo largo de los siglos. Y si Necesitas estirar tus piernas antes de volver a subir al coche para el viaje de vuelta, súbete a una bicicleta y disfruta de un emocionante carril bici que conecta el castillo con la costa de Ortona. El día está hecho, muchas las emociones y, a estas alturas, es preferible quedarse a dormir en la zona, donde podrás encontrar hoteles, b&b's, pensiones y campings. Una cena a base de pescado junto al mar, una buena noche de sueño y al día siguiente de vuelta a casa. Muy feliz.