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Abruzzo

Abruzzo: barranquismo entre gargantas y ermitas a la sombra del Gran Sasso

Este es el panorama: estás en el corazón del Parque Nacional del Gran Sasso, entre las montañas de Laga, inmerso en la belleza salvaje del Desfiladero de Salinello: ¿qué dirías de hacer barranquismo a través de estrechos desfiladeros entre paredes de 200 metros de altura, cascadas y estanques de agua?

Si hemos llamado tu atención la atención, continúa leyendo.

1. Un paisaje de postal

Rocas sumergidas en el agua, una colorida vegetación, árboles de haya, roble y avellana que se alternan con estrellas alpinas y orquídeas de montaña: este es el paisaje. Por lo alto, el águila y el halcón peregrino sobrevuelan las profundas gargantas. El rugido dl agua en constante movimiento como música de fondo. Donde se ralentiza, se forma un estanque y, en otros lugares, se precipita en una rugiente cascada.

 

2. La cascada de Lu Caccheme

La cascada más espectacular es Lu Caccheme, de 35 metros de altura. Se encuentra al principio del desfiladero y se puede acceder a ella incluso sin aventurarse en el cañón, a través de un camino de escaleras. Su nombre en dialecto significa el caldero por la forma de la roca que recibe el agua rugiente, creando un pequeño lago verde.

 

3. Barranquismo en las gargantas

Si lo que buscas es pura adrenalina, el barranquismo por las aguas del río con cascos y arneses para atravesar el desfiladero de Salinello es tu plan ideal.

La primavera es la mejor época para hacer barranquismo: el río está en su máximo caudal y la naturaleza en el apogeo de su belleza. La ruta dura alrededor de 4 horas y es de dificultad media. El acceso está en Ripe, a pocos kilómetros de Civitella del Tronto, el pueblo más cercano.

 

4. Cuevas convertidas en ermitas

El río tardó siglos en esculpir unas gargantas tan profundas, encontrando espacio entre los Monti Gemelli, la Montagna dei Fiori por un lado y la Montagna di Campli por el otro. En esta zona hay cuevas que han sido habitadas desde la prehistoria y luego han sido transformadas en ermitas en la época medieval.                                             

La cueva de Sant'Angelo tiene 30 metros de altura, 10 metros de ancho y 40 metros de largo. Es un lugar que el hombre ha considerado sagrado desde la antigüedad y que en la Edad Media se convirtió en una ermita. Hoy en día está dedicado al Arcángel Miguel, pero originalmente se celebraban aquí ritos paganos de fertilidad. Es el primero que se encuentra en la ruta, pero no el único.

La más atrevida es la ermita de Santa Maria Scalena, a la que solo se puede llegar a través de un sendero empedrado equipado con cuerdas. De la ermita de San Francesco alle Scalelle, donde se dice que también se detuvo San Francisco de Asís, solo quedan algunos muros. La más grande es la Ermita de S. Angelo en Volturino, una cueva convertida en monasterio de la que aún se conservan fragmentos del suelo y frescos. En la cueva de Santa María Magdalena también se aprecian restos de frescos y bóvedas de cañón.

5. El panorama desde Castel Manfrino

Si después del barranquismo te apetece más aventuras, puedes continuar a pie por el sendero en anillo que conduce a Castel Manfrino.

Las ruinas del castillo, construido por el rey Manfredi de Svevia en el siglo XII, están situadas en un afloramiento rocoso a 900 metros sobre el nivel del mar: un panorama asegurado.

6. El pueblo de Civitella del Tronto

Al final del día, por qué no disfrutar de un paseo por los arcos y callejones del pueblo? Aquí está una de las calles más estrechas de Italia, la Ruetta. Sube a la fortaleza para contemplar los macizos del Laga. Después de la caminata sugerimos, para la cena, degustar ceppe y filete alla borbonica.