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Los Abruzos en bici entre la naturaleza y los pueblos históricos

Una naturaleza espectacular embellecida por pueblos antiguos y arquitectura sagrada milenaria: 5 itinerarios en los Abruzos para pedalear al aire libre en contacto directo con la naturaleza y la historia

Ir en bici por Abruzos significa sumergirse en un entorno natural formado por parques, colinas, mar y lagos, en recorridos a menudo exigentes y que serpentean escénicamente entre antiguos pueblos y arquitectura sagrada milenaria. 5 rutas ciclistas perfectas para disfrutar de tus vacaciones activas al aire libre en contacto directo con la naturaleza y la historia. Estas rutas también han sido escenario del Giro de Italia.

1. De L’Aquila al piano di Campo Felice

L'Aquila es el punto de partida y de llegada de este desafiante itinerario de 70 kilómetros. Aquí visitamos los bonitos monumentos del centro histórico en las zonas actualmente reconstruidas tras el sismo, como la Piazza del Duomo con la Catedral de los Santos Jorge y Máximo y la iglesia de Santa Maria del Suffragio, conocida popularmente como iglesia de las Santas Almas, el Castillo Español, la Fuente Luminosa y la Fuente de los 99 caños. Pasando por Lucoli con su abadía benedictina de San Juan Bautista, continuamos por la naturaleza, subiendo por la meseta kárstica de Campo Felice hasta los montes del Sirente-Velino y los Montes della Duchessa. A la vuelta, merece la pena visitar los frescos del siglo XV de la iglesia de San Pánfilo de Villagrande.

2. Panoramas de Téramo: del Gran Sasso al mar Adriático

La ruta parte de la localidad costera de Roseto degli Abruzzi, con su pueblo medieval de Montepagano, y se adentra en las colinas del interior de Téramo, en las laderas del Gran Sasso, en la Reserva Natural Regional de Borsacchio, donde anida el chorlitejo patinegro​ (Charadrius alexandrinus), también conocido como chorlito alejandrino.
Durante tu experiencia podrás visitar Noverasco con la abadía de San Clemente al Vomano y el antiguo pueblo, y Castellalto con el pueblo medieval amurallado de Castelbasso, que se ha mantenido casi intacto como entonces. En la antiquísima Canzano, tras una visita a la iglesia de la Madonna dell'Alno, déjate sorprender por la especialidad tradicional del pavo "alla canzanese".
El trazado de esta ruta es de casi 70 km y tiene un nivel de dificultad media.

3. Entre Parques Nacionales y Tierras Altas Mayores

Un desafiante itinerario de más de 150 kilómetros que comienza en Sulmona, la cuna de Ovidio y de las típicas peladillas, para luego sumergirse en la naturaleza. Se llega al Parque Nacional de los Abruzos, Lacio y Molise, con sus cinco hayedos declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, a las Tierras Altas Mayores (Altopiani Maggiori), con las localidades de Castel di Sangro, Roccaraso, Rivisondoli y Pescocostanzo, y al Parque Nacional de la Majella, a las puertas del ferrocarril Sulmona-Isernia del siglo XIX, conocido como el Transiberiano de Italia por la belleza de su itinerario turístico en trenes históricos. En la ruta destacan los pueblos de Castrovalva, suspendido entre el cielo y la tierra, Scanno con su lago en forma de corazón (si se observa desde un punto bien específico), Barrea con su lago dorado, y la Reserva Natural del Lago de San Domenico.

4. Del mar a las colinas, a través del bosque de pinos

Ruta en bici a lo largo de la costa, a través de los pinares que bordean el paseo marítimo de Pineto y el Área Marina Protegida de Cerrano, en un carril bici que llega a Silvi Marina, que forma parte del Corredor Verde del Adriático. Prepárate a degustar algunos de los platos típicos de la zona, como las sopas de pescado (brodetto) y la frittura di paranza una especialidad de la cocina marinera del Adriático. Avanzando hacia las colinas, no te pierdas una visita al pueblo medieval de Mutignano, Pineto, localidad costera rodeada de barrancos, y Atri, una de las ciudades de arte más bonitas de la región, un museo al aire libre entre la naturaleza y obras arquitectónicas como la catedral renacentista de Santa María Assunta. Aquí las degustaciones típicas tienen sabor a queso de oveja pecorino, regaliz y Pan Ducale. El trazado completo es de unos cuarenta kilómetros, con una dificultad media.

5. Desde Caramanico Terme en el corazón del Parque de la Majella

Un itinerario en el Parque Nacional de la Majella con punto de partida y llegada en Caramanico Terme, antiguo centro balneario, perteneciente a la Asociación de los pueblos más bonitos de Italia, inmersa en la frondosa Reserva Natural del Valle del Orfento, donde se levanta, enclavada en la roca, la evocadora Ermita de Celestino V en San Giovanni all'Orfento. Siguiendo hacia la Reserva Natural del Valle dell'Orta, los visitantes tendrán la oportunidad de visitar el bellamente conservado Castillo de Salle, el santuario neolítico de Bolognano y el pueblo de San Valentino en Abruzzo Citeriore, otro de los pueblos más bonitos de Italia, que se caracteriza por sus escaleras escenográficas y su casco antiguo situado en la cima de la colina, con el Castillo Farnese y la Catedral.