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Arte y Cultura

Valle d'Aosta

Aosta, la pequeña Roma de los Alpes

Entramos en Aosta pasando por un arco del triunfo, cuyos muros y puertas son de época romana, como el teatro, el anfiteatro, el criptopórtico, las necrópolis y las villas.

14 julio 2022

Aosta se ha ganado el apelativo de la “pequeña Roma de los Alpes” por la extraordinaria riqueza de sus yacimientos arqueológicos de época romana, que se visitan como un museo al aire libre.

Conquistada por Roma en época de Augusto, la ciudad fue renombrada Augusta Praetoria y enriquecida con importantes monumentos por su posición estratégica en la Via romana de las Galias. Se recomienda su visita durante el día y volver a verla por la noche, cuando las ruinas romanas iluminados tienen un encanto aún mayor.

1. El Arco de Augusto te da la bienvenida

Lo primero que se ve al entrar en la ciudad es el Arco de Augusto: construido entre los años 25 y 23 a.C. para celebrar la victoria de los romanos sobre la población local, es uno de los puntos de partida de cualquier visita del casco histórico. Con una altura de 11,5 metros, el arco está construido con la blanda piedra local muy deteriorada con el paso del tiempo, lo cual ha hecho ilegibles los relieves que lo adornaban. En 1716 se le construyó un techo de pizarra para protegerlo de las infiltraciones de agua.

A unos pocos pasos del Arco está el Puente Romano, de arco peraltado, sobre el antiguo curso del torrente de Buthier. Este puente, perfectamente conservado y aún en uso, formaba parte de la Vía romana de las Galias.

Dejamos atrás el Arco de Augusto a lo largo de la via sant'Anselmo para entrar en el casco histórico a través de la Porta Pretoria, la única puerta romana que ha llegado íntegra hasta nuestros días y que fue construida en la misma época que el Arco. Con tres aberturas, una central para los carros y dos laterales para los peatones, estaba compuesta por dos lienzos de muro separados por un patio central, que servía como patio de armas. La fachada oriental conserva restos de losas de mármol del revestimiento original y las marcas de los elementos que sostenían las puertas, que se cerraban por la noche. En la Edad Media, la Puerta estaba habitada por una familia noble que tomó posesión de la torre del lado norte: justo donde hoy en día está la Oficina de Información Turística.

2. El majestuoso Teatro romano

Muy cerca de la Porta Pretoria nos encontramos con la majestuosa fachada del Teatro romano, una obra maestra de la arquitectura romana provincial altoimperial de 22 metros de altura e iluminada por 3 órdenes de arcos y ventanas de diferentes tamaños. De las gradas, que podían acomodar hasta a 3000-4000 espectadores, hoy solo quedan las 6 inferiores y más cercanas a la orchestra. Lo que vemos del muro del escenario, del cual solo quedan los cimientos, deja intuir que estaba adornado con columnas y estatuas. Un pórtico lo conectaba al área del anfiteatro, del que actualmente solo quedan unos pocos arcos, que han quedado dentro de un convento del siglo XIII.

Durante la Edad Media, el teatro fue abandonado y en parte utilizado para construir otros edificios, que fueron demolidos en la primera mitad del siglo XX gracias a una campaña de restauración, que permitió devolverlo a la ciudad. 

3. El enigma del Criptoporticus Forense

En frente de la entrada de la Catedral y en pleno corazón del casco histórico de Aosta, se accede a uno de los tesoros romanos subterráneos romanos: el Criptopórtico Forense, un imponente pasaje cubierto semienterrado, cuya función original sigue siendo un enigma para los arqueólogos.

El criptopórtico está formado por 3 corredores dobles rematados por bóvedas de cañón y soportados por robustos arcos de travertino, iluminados por ventanas abocinadas, que también garantizan la entrada de aire. Construidos en época augustea, al igual que el Arco de Augusto y la Porta Pretoria, cuando toda Aosta debió ser una gran obra, estos corredores tenían una función de contención y de nivelación de la tierra, pero se piensa que fueron utilizados como ambientes vinculados al culto imperial o como sedes de corporaciones religiosas o civiles.

4. Cuatro pasos más en la Aosta romana

Este paseo por la Aosta romana continúa a lo largo de las largas extensiones de muralla todavía en pie, por la necrópolis de Porta Decumana, por las excavaciones arqueológicas de la villa romana extramuros y por el Museo Arqueológico Regional de Aosta, que exhibe una amplia sección de restos romanos relacionados con los ritos funerarios, los edificios públicos y privados y el cuidado personal.