¿Quieres conocer algunos rincones de la Calabria auténtica, hospitalaria, llena de historias y culturas? Busca los pueblos galardonados con la bandera naranja del Touring Club Italiano. Se trata de un reconocimiento de calidad turístico-ambiental otorgado a aquellas pequeñas localidades del interior que garantizan la acogida turística, la sostenibilidad y el cuidado del patrimonio artístico y cultural.
Los pueblos con bandera naranja de Calabria
En Calabria tenemos seis municipios que han merecido la prestigiosa marca, demostrando ser una excelencia. Son Oriolo, Morano Calabro y Civita , que se encuentran en la provincia de Cosenza, Taverna , en la provincia de Catanzaro, Gerace y Bova, en la provincia de Regio de Calabria, y es que sin duda se encuentran entre los pueblos más bonitos de Italia. ¿Todo listo para descubrirlos?
Oriolo
Un antiguo castillo, las murallas y un refinado pueblo enclavado en la vegetación del parque nacional del Pollino: Oriolo es un pueblo precioso, rico en historia, cultura y tradiciones.
Si has decidido visitarlo, te fascinará de inmediato el ambiente que lo envuelve. También es mérito del majestuoso castillo normando-aragonés que se encuentra en la parte superior del centro histórico. Erigido por la familia Sanseverino, ha conservado intacta su estructura original, con las dos torres de vigilancia y el torreón alrededor del cual se desarrolla todo el cuerpo de fábrica.
¿Siempre has soñado con visitar un castillo? En Oriolo puedes hacerlo. Entrarás en la Sala dei Banchetti (Sala de los Banquetes), en la Sala delle Udienze (Sala de las Audiencias), en el Salone delle Bandiere (Salón de las Banderas) y en la suntuosa Camera da Letto di Margherita Pignone del Carretto (Aposento de Margherita Pignone del Carretto), con su cúpula pintada al fresco con un Triunfo de Apolo. Disfruta de las vistas y del aire fresco que se respira aquí, donde la mirada sigue el perfil de las colinas que se dirigen suavemente hasta el mar.
Es hora de ir a descubrir el pueblo, perdiéndote por las callejuelas adoquinadas que conducen a las placitas, entre palacios nobiliarios e iglesias. Además de la iglesia matriz de San Giorgio (donde se conservan las reliquias de san Francisco de Paula y san Jorge), no te pierdas la iglesia de San Rocco y la capilla de la Madonna delle Virtù.
Si te apasiona la historia, sumérgete en las estanterías del Polo Bibliotecario del Palazzo Tarsia-Toscano, centro de estudios y con fuentes valiosas sobre Oriolo y toda Calabria. También merece la pena conocer el Museo Diffuso delle Arti e dei Mestieri (Museo Extendido de las Artes y Oficios), un centro cultural con seis secciones y sedes diferentes. Antes de partir, no olvides hacerte con dos productos de la marca De.Co. (denominación de origen municipal), los «taralli» con hinojo y el aceite de oliva virgen extra.
Morano Calabro
Basta con mirarlo desde lejos para entender por qué lo llaman «el pueblo belén». Morano Calabro se encuentra en la ladera de una colina, enmarcado por los montes del Pollino y coloreado por una extensión de tejados en los que destacan las mayólicas polícromas que hablan del encuentro entre pueblos y culturas del Mediterráneo.
Este pequeño centro histórico del interior del alto Jónico Cosentino te sorprenderá con su patrimonio histórico, cultural, gastronómico y paisajístico. Se respira un ambiente de cuento de hadas, realzado por la presencia del castillo normando-suabo, con sus ventanas aéreas que miran al cielo. El corazón del pueblo es un laberinto de callejuelas parcialmente excavadas en la roca. Te espera un itinerario de iglesias y edificios históricos por visitar.
Tus vacaciones desde aquí pueden tomar diferentes direcciones: senderismo, ciclismo, excursiones o paseos por el parque nacional del Pollino. De junio a agosto, una extensión perfumada de flores violetas te dará la bienvenida al Parque de la Lavanda.
Una curiosidad: incluso el gran grabador holandés Maurits Escher, famoso por sus escaleras que parecen bajar y subir al mismo tiempo, durante su estancia en Calabria, quedó fascinado por este lugar y decidió inmortalizar su belleza.
Civita
Situado en el corazón del Parque Nacional del Pollino, en este pueblo podrás conocer la fascinante cultura «arbëreshë» (albanesa) y disfrutar de unas vistas impresionantes.
En el centro histórico de Civita descubrirás las casas Kodra, unas características viviendas en las que las ventanas y la puerta dibujan auténticos rostros que te divertirás identificando. Aquí todo habla de una cultura antigua pero aún viva y vital, la «arbëreshë». En la calle escucharás conversaciones en albanés, una lengua preciada y conservada que los niños aprenden desde pequeños.
En el Museo Étnico Arbëreshë podrás profundizar en la historia, las tradiciones y las costumbres de esta comunidad que se asentó en Italia para escapar de la invasión otomana. El alma religiosa y cultural «arbëreshë» se puede encontrar en sus lugares sagrados, en particular en la iglesia bizantina de Santa Maria Assunta.
Para combinar naturaleza y diversión, no te pierdas la aventura del «rafting» en las gargantas del Raganello y no olvides recorrer el legendario puente del Diavolo, suspendido sobre el río, con una vista espectacular del cañón.
El parque del Pollino ofrece a los turistas varias opciones, desde el senderismo a lo largo de los caminos hasta la observación de aves. El valle del Raganello es perfecto para observar aves rapaces y otras especies de aves en su entorno natural. Historia, naturaleza, diversión y, por supuesto, una excelente comida con ingredientes de kilómetro cero, como la «dromësat», un tipo de pasta casera servida con salsa o «ricotta salata», el guiso de cabra cocinado lentamente con hierbas aromáticas locales y, por último, los «kanojët», dulces rellenos de nueces y miel.
Taverna
Este pequeño pueblo de la Sila, en la provincia de Catanzaro, vio nacer en 1613 a Mattia Preti, uno de los mayores pintores del siglo XVII (sus obras se exponen en los Uffizi, en el Hermitage de San Petersburgo, en el Prado y en el Getty de Los Ángeles) y uno de los principales exponentes del «caravaggismo».
El vínculo entre Preti y Taverna es fuerte e intenso, y todavía hoy se puede captar simplemente paseando por las calles del pueblo, donde el «caballero calabrés», como se le apodaba, dio sus primeros pasos en el mundo del arte. Todo en Taverna hace referencia a su conciudadano más ilustre, que quiso mantener un fuerte vínculo con su tierra. De hecho, a pesar de haber pasado gran parte de su vida lejos de Calabria, donó muchas pinturas al pequeño pueblo en el que nació, transformándolo en un tesoro de valiosas obras de arte.
No dejes de visitar el Museo Municipal, donde se pueden admirar los lienzos de Mattia y su hermano Gregorio. En la monumental iglesia de San Domenico, anexa al convento de los dominicos, se exponen valiosas obras, entre ellas, la «Predica di San Giovanni Battista» (Predicación de san Juan Bautista), «Dio Padre Benedicente» (Dios Padre bendiciendo) e «Il miracolo di San Francesco di Paola» (El milagro de san Francisco de Paula). Por último, en la iglesia de Santa Barbara hay otras pinturas maravillosas.
Taverna es, por tanto, un pueblo repleto de arte, donde se puede visitar el Museo de Arte Contemporáneo al aire libre o pasear por las «calles de la poesía», con versos grabados en baldosas de terracota. Arte, pero no solo, porque el pueblo está rodeado de un entorno natural espectacular. También puedes visitar un museo temático de la biodiversidad y luego experimentar la rica gastronomía que se basa en tradiciones centenarias. Podrás elegir entre la oferta de senderismo o los paseos guiados para sumergirte en las impresionantes vistas de la montaña calabresa, aunque la zona también ofrece rutas ideales para los amantes de la bicicleta.
Gerace
Gerace es uno de los pueblos más bonitos de Italia y te bastará con mirar a tu alrededor para sentirte transportado al pasado, porque aquí las huellas de la historia han mantenido intacto su misterioso encanto. También era conocida como «la ciudad santa» por el número de iglesias, ya que contaba con 128, destruidas a lo largo de los siglos por los terremotos.
Tiene un trazado urbanístico medieval: el castillo, la catedral, elegantes portadas y las murallas en forma de anillo, intercaladas con doce puertas. Todavía se pueden ver los restos del castillo de la época normanda, destruido por los devastadores terremotos que se han sucedido a lo largo de los siglos.
Lo que te sorprenderá es, sin duda, la majestuosa catedral de la Assunta: mide casi dos mil metros cuadrados, es el monumento más representativo de la arquitectura bizantino-románico-normanda calabresa y se alza sobre una antigua cripta bizantina. La estructura es de tres naves. Al entrar, te sorprenderán las columnas de mármol y los capiteles de estilo jónico procedentes de varios templos de la Magna Grecia.
Paseando por las calles adoquinadas del pueblo, podrás visitar las otras numerosas iglesias (en la plaza llamada «de las tres Iglesias» se encuentran la del Sacro Cuore di Gesù, la de San Francesco d'Assisi y la de San Giovanni Crisostomo o San Giovannello), mientras que ante ti se abrirán encantadoras vistas.
La puerta del Sole, una de las antiguas puertas de la muralla del pueblo, se asoma al valle y al mar Jónico. Palacios nobiliarios, talleres de alfareros excavados en la roca en los que todavía hoy los artesanos trabajan la arcilla: atravesar el centro histórico significa perderse siguiendo las huellas de un pasado que en Gerace está formado por valiosas superposiciones.
¿Hueles este aroma? No puedes perderte los sabores únicos de este territorio, empezando por el vino griego de licor que los antiguos degustaban con miel, así como la imprescindible pasta hilada a mano con berenjenas «’mbuttunate» o la «curcudia», la típica polenta del Aspromonte.
Bova
Bova es uno de los pueblos más bonitos de Italia y capital de la cultura griega en Calabria. Situado en el corazón del Parque Nacional del Aspromonte, es un pueblo rico en historia, tradiciones y hermosas vistas que te dejarán con la boca abierta, ya que esta antigua localidad de alma griega domina un panorama espectacular, entre laderas, valles y ríos.
Al visitar el antiguo corazón del pueblo, con una parada en la catedral y un recorrido por las iglesias, te parecerá que estás en un lugar atemporal, con ancianos que hablan entre ellos una lengua arcaica. Para comprender mejor la historia de este idioma, puedes visitar el Museo de la Lengua Greco-Calabresa, dedicado a Gerhard Rohlfs, un filólogo alemán que durante el siglo XX trazó por primera vez la historia lingüística de los griegos de Calabria.
En el museo se pueden vivir, a través de una experiencia inmersiva, las distintas etapas de la historia del griego en Calabria. Te fascinará la variedad de tradiciones artesanales: incrustaciones de madera, lana y retama tejidas a mano y, por supuesto, prepárate para descubrir los sabores típicos del Aspromonte. Probarás un queso único llamado «musulupu», carne de cabra y dulces como los «pretali», las «nghute» y las «scaddateddhe».