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Enogastronomía

Los Abruzos, guardianes de quesos que hablan del territorio

Del «gregoriano di Scanno» al «pecorino di Farindola», un viaje entre pastos de altura, tradiciones femeninas y reconocimientos nacionales.

2 minutos

Entre picos de los Apeninos, altiplanicies atravesadas por la trashumancia y pueblos suspendidos en el tiempo, los Abruzos conservan un patrimonio lácteo que es parte integrante de su identidad cultural. Aquí el queso nace de gestos antiguos, del respeto por los ritmos naturales y de un saber transmitido a lo largo de los siglos. No es solo excelencia gastronómica, sino una expresión auténtica del profundo vínculo entre la comunidad, el paisaje y la tradición pastoral. El «gregoriano» de Scanno y el «pecorino» de Farindola son dos de los protagonistas de este fascinante territorio donde la calidad, la tradición y la identidad pastoral de los Abruzos se dan la mano.

El «gregoriano di Scanno», expresión de los pastos de altura

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Producido a 1600 metros de altitud en los pastos de Scanno, en el corazón del Parque Nacional de los Abruzos, el Gregoriano es un queso «pecorino» de leche cruda ecológica que recuerda a los antiguos pastos alpinos. De pasta blanda y fermentación láctica natural, sin cuajo, conserva la pureza de la leche recién ordeñada y una breve maduración que realza su suavidad y aromas. Creado por el pastor Gregorio Rotolo en el pintoresco valle del Sagitario, el «gregoriano» representa el alma más auténtica del pastoreo de los Abruzos. Junto a esta producción emblemática, la empresa elabora otras especialidades artesanales y da la bienvenida a los viajeros para que descubran un mundo rural aún intacto, convirtiéndose en un punto de referencia para quienes desean vivir una experiencia enogastronómica inmersiva.

El «pecorino di Farindola» y el saber de las lecheras

El «pecorino di Farindola» y el saber de las lecheras

Raro y preciado, el «pecorino di Farindola» lo elaboran exclusivamente manos femeninas siguiendo una tradición centenaria. El proceso consiste en calentar la leche en calderas de cobre, coagularla y recogerla en cestas de junco, seguido de una lenta maduración en estantes de madera. Este antiguo método, transmitido de generación en generación, custodia un patrimonio de conocimientos que vincula el queso con la identidad del territorio. Hoy en día, el «pecorino di Farindola» está reconocido como Slow Food Presidio, para proteger una producción que representa uno de los símbolos más auténticos de la enogastronomía de los Abruzos.

El reconocimiento en los Italian Cheese Awards

El reconocimiento en los Italian Cheese Awards

La calidad y la profundidad cultural de estas producciones se vieron confirmadas en los Italian Cheese Awards de 2022, un prestigioso premio dedicado a los mejores productos lácteos italianos. En esa ocasión, el «gregoriano di Scanno» fue proclamado «Mejor Queso del Año», mientras que Luciana Cianchi, histórica quesera del «pecorino di Farindola», recibió el premio «Donna del Latte» («Mejor Lechera»).

Un doble reconocimiento que celebra no solo dos grandes quesos, sino toda la cultura pastoral de los Abruzos, capaz de transformar la tradición y el paisaje en un relato de extraordinaria autenticidad.

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