Saltar el menú

Este contenido se ha traducido automáticamente. Lee el texto original.

Arte y cultura

Descubre los antiguos saberes de la provincia de Macerata

Tipología
car route
Duración
2 días
Número de etapas
4
Dificultad
Fácil

La provincia de Macerata alberga un patrimonio artesanal único, compuesto por antiguas habilidades manuales, materiales naturales y técnicas que sobreviven gracias a maestros apasionados. Desde la cerámica hasta el trenzado, desde el cuero hasta el papel, cada pueblo custodia un saber que narra la identidad y las tradiciones profundamente ligadas al territorio.
Este itinerario os lleva al corazón de los pueblos de Macerata, a descubrir tiendas históricas, talleres dispersos y «ateliers» contemporáneos que transforman la memoria en nuevas formas de belleza. El recorrido se divide en dos días, para que puedas vivir realmente el ritmo de estos lugares: tendrás tiempo para entrar en los talleres, observar de cerca los métodos, escuchar las voces de los artesanos y detenerte a conversar con quienes todavía hoy atesoran conocimientos antiguos. Puedes participar en pequeñas demostraciones, asistir a talleres cuando estén disponibles o simplemente explorar los pueblos con calma, dejando que los detalles guíen el descubrimiento.

Appignano: la cerámica, entre la historia y el diseño

La visita a Appignano comienza por la mañana, cuando el pueblo todavía está en silencio y en las tiendas se oye el sonido rítmico de los tornos en acción. Aquí la tradición de los «cocci» se remonta a la Edad Media, un periodo en el que la calidad de la arcilla local favoreció el surgimiento de una floreciente producción de vajillas y recipientes de terracota. Desde el siglo XVI, esta actividad se estructuró de tal manera que transformó Appignano en uno de los centros cerámicos más importantes de la zona.
Al pasear por el centro histórico, entre calles silenciosas y rincones que conservan su estructura medieval, encontrarás talleres y estudios donde alfareros expertos y jóvenes diseñadores reinterpretan las formas tradicionales con un estilo contemporáneo. Observar cómo se trabaja con el torno es una experiencia fascinante: en pocos minutos, la suave materia toma forma entre manos seguras, revelando la precisión y la memoria de los gestos antiguos. Si quieres profundizar en el vínculo entre Appignano y su vocación artesanal, dedica unos minutos a la colección de terracota y de cerámica ubicada en las salas del Palazzo Comunale.
Más allá de su corazón artesano, Appignano invita a reducir la velocidad: un paseo por via Roma y sus callejuelas laterales te mostrará el auténtico carácter del pueblo. Si se acerca la hora de la comida, elige una «trattoria» del centro y prueba los «vincisgrassi alla maceratese» o el conejo «in potacchio», con una buena copa de Verdicchio di Matelica.

Mogliano: el distrito del trenzado

Si sigues hacia el sur, llegarás a Mogliano, situado en una cresta rodeada de olivares y con vistas a las suaves colinas del interior de Macerata. Aquí, entre finales del siglo XIX y principios del XX, surgió un auténtico distrito del trenzado, famoso por la calidad de los productos hechos con junco, mimbre, bambú y ratán. Un saber compartido por familias enteras, que durante generaciones han transformado fibras naturales en objetos de uso cotidiano y muebles con un encanto sobrio.
Hoy, esta tradición ha vuelto a cobrar vida gracias a los talleres contemporáneos y a empresas como Bottega Intreccio, donde las técnicas antiguas dialogan con un diseño innovador. Entra en un taller y asistirás a un proceso casi hipnótico: la elección de las fibras, el remojo del mimbre, la preparación de los filamentos y, a continuación, el trenzado, lento y preciso, que da vida a cestas, lámparas y complementos de decoración con un estilo inconfundible.
El centro histórico, compacto y armonioso, bien merece un paseo tranquilo. Entre callejones de ladrillo, palacios señoriales y vistas panorámicas, Mogliano revela una dimensión acogedora y agradable. A lo largo del recorrido, vale la pena entrar en el MASM – Museo de Arte Sacro de Mogliano, ubicado en la iglesia de Santa Maria in Piazza, para admirar la obra maestra de Lorenzo Lotto y profundizar en el vínculo entre el arte, la fe y la comunidad local. Continuando con la visita, no te pierdas la iglesia de San Gregorio Magno, con su espectacular escalinata, o el palacio Forti, que da testimonio de la vocación histórica del pueblo.
Y, para terminar el día, elige uno de los bares del centro para tomar un aperitivo: una copa de Ribona y otros productos locales te ofrecerán una última mirada sobre el auténtico ambiente de Mogliano.

Ripe San Ginesio: il borgo laboratorio

Il viaggio riprende da Ripe San Ginesio, un borgo affacciato sui Sibillini che negli ultimi anni ha ritrovato nuova vita grazie agli artigiani che hanno scelto di aprire qui le loro botteghe. Passeggiando tra i vicoli in pietra sentirete subito come il centro storico sia tornato a vivere proprio attraverso questi spazi creativi: piccole officine, atelier contemporanei e laboratori artigiani che custodiscono tecniche antiche e sperimentazioni moderne.
Iniziate la visita proprio dalle botteghe disseminate nel borgo: laboratori di ceramica artistica, artigiani del gioiello, una sartoria che lavora tessuti naturali e piccole realtà che trasformano in pezzi unici materiali semplici come legno, stoffa e metalli. Molti artigiani aprono volentieri le loro porte ai visitatori: un’occasione preziosa per osservare i gesti, conoscere i materiali, ascoltare le loro storie e scoprire come prende forma un oggetto fatto a mano.
Dopo aver seguito questo percorso tra i mestieri del borgo, lasciatevi guidare tra vicoli e piazzette: Ripe San Ginesio ospita numerose opere d’arte diffuse, piccole installazioni e interventi artistici che dialogano con l’architettura e accompagnano la passeggiata. Qui l’arte non è chiusa nei musei, ma si inserisce nel tessuto urbano, trasformando il centro storico in un museo diffuso che rende la visita ancora più sorprendente.
Per completare il percorso, fermatevi alla Pinacoteca di Arte Contemporanea: vi troverete opere e mostre dedicate ai progetti culturali che hanno contribuito alla rigenerazione del paese e alla sua identità creativa.
E se avete voglia di pausa gustosa, cercate un forno o una piccola osteria del centro: il ciauscolo IGP, il pane rustico locale e una fetta di crostata fatta in casa raccontano sapori semplici e autentici, da abbinare a un calice di Vernaccia di Serrapetrona, il rosso frizzante che caratterizza l’entroterra maceratese.
E se avete voglia di pausa gustosa, cercate un forno o una piccola osteria del centro: il ciauscolo IGP, il pane rustico locale e una fetta di crostata fatta in casa raccontano sapori semplici e autentici, da abbinare a un calice di Vernaccia di Serrapetrona, il rosso frizzante che caratterizza l’entroterra maceratese.

Pioraco: dove la carta racconta la forza dell’acqua

Il viaggio si conclude a Pioraco, un borgo raccolto tra le pareti rocciose dell’Appennino e il corso limpido del fiume Potenza. Qui, tra acqua e boschi, è nata una delle tradizioni artigiane più antiche delle Marche: la produzione della carta, documentata sin dal XIII secolo. Ancora oggi, camminando tra le vie del centro, si percepisce il legame profondo tra il borgo e questa tradizione.
Iniziate la visita dal Museo della Carta e della Filigrana, dove macchinari storici, forme, telai e pannelli narrano secoli di saperi artigiani. Le visite guidate vi permetteranno di avvicinarvi al mondo della carta artigianale e scoprirete come la materia si trasformava un tempo nelle mani dei maestri cartai. In alcuni periodi dell’anno il Museo organizza attività dimostrative e laboratori di calligrafia, legatoria storica, origami e realizzazione di carta a mano.
Dopo una passeggiata nel centro storico tra vicoli tranquilli, canali, piazzette e scorci pittoreschi, lasciatevi sorprendere dalla natura che avvolge Pioraco: a pochi passi dal centro inizia il sentiero Li Vurgacci, un percorso breve ma scenografico tra passerelle in legno, cascatelle e pareti scolpite dal tempo. Qui l’acqua modella pietre e prospettive, mentre le sculture di roccia dell’artista Antonio Ciccarelli (volti, creature misteriose, forme immaginate) emergono lungo il cammino, trasformando la passeggiata in un viaggio nel fantastico.
E per gli spiriti più romantici, prima di lasciare Pioraco una tappa alla passarella del Bacio è quasi d’obbligo: un piccolo scorcio sospeso tra acqua e natura, perfetto per una foto o un momento di quiete.

Museo della Carta e della Filigrana di Pioraco
01
01
Más Información
¡Ups! Hubo un error al compartir. Acepta las cookies de perfil para compartir esta página.