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Para una escapada o una aventura plena de acción, debes añadir algún lago italiano a tu plan de viaje. Desde las aguas del lago de Garda hasta el romántico paisaje del lago de Como, hay muchos lagos que puedes visitar donde podrás relajarte y disfrutar de unas vistas impresionantes.

Lagos 46 resulatdo de búsqueda
Naturaleza

Isola del Garda

Una experiencia de cuento en el jardín de Isola del Garda En la antigüedad, un espantoso cataclismo arrancó una porción de tierra firme, dejándola flotando sobre las aguas. Así nació Isola del Garda, un lugar encantado en la orilla de Brescia de su lago homónimo, abierto a los turistas para visitas guiadas y experiencias interesantes. Por aquí pasaron San Francisco de Asís, San Antonio de Padua y Dante Alighieri. Los propietarios son ahora 3 hermanas y 4 hermanos de la familia Cavazza, que cuidan la residencia y el parque con amor y dedicación. Son personas apasionadas que han decidido abrir al público su tesoro, la joya verde del lago. Naturaleza intacta El desembarco tiene lugar en un intenso aroma a cedros y limones. Un aire puro y un microclima especial regalan días suaves durante muchos meses del año. Al desembarcar en el pintoresco acantilado verde que es Isola del Garda, llaman la atención los cipreses centenarios. Son majestuosos y proporcionan un ambiente ideal a su espléndida mansión de estilo neogótico veneciano, construida a principios del siglo XX por el arquitecto Luigi Rovelli. A sus pies, terrazas y jardines descienden hasta las aguas plácidas y cristalinas del lago. Cada rincón del gran parque es una auténtica maravilla, fruto de un sinfín de cuidados y estudios realizados durante los siglos. Cuando, a finales del XIX, el duque De Ferrari de Génova compró la isla y construyó la mansión, su hija Anna Maria quiso plantar flores y esencias exóticas. Posteriormente, se haría cargo su hija Livia, consorte del conde Alessandro Cavazza, motivada por el mismo amor a la jardinería. El espectáculo que admiramos hoy es el resultado de muchas manos hábiles y una gran pasión. Teniendo en cuenta el diseño, todo el parque fue concebido para admirarse desde el agua, al acercarse a bordo de los barcos. En la terraza central, el jardín es de estilo clásico italiano, mientras que en el antiguo huerto de la terraza inferior hay un jardín a la inglesa. Allí crecen caquis, limones, peras, granadas, naranjas, pomelos, higos chumbos, azufaifas y alcaparras. En otra zona, destacan las palmeras de las Islas Canarias. Rosas y buganvillas hacen estallar los colores. Los robles, álamos y pinos son estupendos. Mitos y magia No solo cautiva el extraordinario entorno natural: el parque de Isola del Garda guarda otras sorpresas. Los setos están modelados para representar diversas figuras con juegos de geometría, incluido el escudo de la familia De Ferrari, que dio vida al jardín. Al pasear, nos encontramos presencias misteriosas, entre lo humano y lo mitológico. Llamados "guardianes del jardín", son esculturas de madera del artista Gianluigi Zambelli. Hay un joven sentado en un banco, observando pensativo una crisálida: va a eclosionar y en su interior se vislumbra el bello rostro de una joven. Hay una libélula saliendo de un estanque y un caballo saliendo de la vegetación. También hay faunos, ninfas y duendecillos, poblando un cuento que es pura realidad. Su majestad la oliva Por su clima y su posición geográfica, el lago de Garda es un hábitat ideal para el cultivo del olivo. Esta isla no es una excepción y cuenta con 50 variedades, algunas procedentes de la antigua Roma. Entre estas variedades destacan: Leccino, Frantoio, Pendolino, Casaliva y Gargnà. Los propietarios, con su finca Azienda Agricola Borghese Cavazza, producen varios tipos de aceite de oliva del Garda D. O. P. de excelente calidad. Ligero y con notas afrutadas, es un ingrediente esencial en la cocina local. En este sentido, sugerimos un pequeño ritual indispensable, una poesía para el paladar en su sencillez: para saborear todos los aromas que desprende, el aceite debe disfrutarse en una bruschetta. También se pueden adquirir otros productos "hijos" del parque: licores de limón y cosméticos elaborados con aceite de oliva virgen extra. Un viaje, muchas posibilidades La visita guiada a Isola del Garda, que incluye el parque y la mansión, es ya una experiencia notable. Sin embargo, en determinadas fechas del año, se puede combinar con una degustación de los vinos locales, tan reconocidos como el aceite. O puedes optar por una observación extraordinaria de la bóveda celeste, cuando llueven las estrellas entre el 10 de agosto, la noche de San Lorenzo, y el 14 del mismo mes. Si te gusta el agua, aprovecha esta oportunidad: un crucero en un velero.
Naturaleza
Lago di Como, Lombardia

Lago de Como

Lago de Como, entre villas de ensueño y pueblos por explorar El paisaje del Lago de Como combina montañas, bosques, parques llenos de flores y aguas cristalinas con villas y pueblos de ensueño para explorar. ¿La mejor manera de visitarlo? Navegando. Los barcos-taxi conectan los principales centros turísticos de las dos ramas del lago. En el centro está Bellagio, la perla del Lario, una joya de estas costas. En Lecco con Alessandro Manzoni Aquí verás el mejor panorama porque Lecco está rodeada de montañas. Visita la Basílica de San Nicolò, cuyo campanario de 96 metros puede verse desde cualquier punto de la ciudad y la Torre Viscontea, huella de un castillo desaparecido. En Lecco encontramos Villa Manzoni, que perteneció a la familia del escritor hasta 1818 y alberga el Museo Manzoniano. Y hablando de Promessi Sposi: desde la casa de Lucia en Lecco, parte una ruta por los lugares de Manzoni que llega al castillo del Innominato sobre Vercurago. Las villas de Bellagio Bellagio se encuentra en el promontorio central del lago y es considerado un lugar fascinante por visitantes del mundo. Aquí se encuentran algunas de las villas más hermosas con vistas al agua, como Villa Serbelloni, del siglo XVI y que a lo largo del tiempo ha acogido a huéspedes como Leonardo da Vinci o la reina Victoria. Vale la pena visitar la neoclásica Villa Melzi d'Eril, cuyo parque fue amado por el compositor Franz Liszt. Paseo de los enamorados de Varenna A Varenna se llega en barco para recorrer el Paseo de los Enamorados que conecta la orilla con el pueblo. El centro es un laberinto de escaleras y callejones con románticas vistas. Para visitar: Villa Monastero y el Castillo de Vezio, que domina el pueblo desde lo alto y ofrece una vista incomparable. En Varenna, haz una excursión a Bellano para visitar el Orrido, un desfiladero que puedes recorrer por pasarelas suspendidas entre el agua y la roca. En Colico, entre fortalezas, abadías y deportes acuáticos A los pies del monte Legnone, el pico más alto de la región del Lario, se encuentra el pueblo de Colico, habitado desde tiempos prerromanos. Gracias al suave viento en esta parte de la costa, es el lugar perfecto para practicar deportes acuáticos. Visita el Fuerte de Fuentes, del siglo XVII, construido en la colina de Monteggiolo y, cerca del pueblo, la Abadía de Piona, del siglo VII. Aquí los monjes preparan miel y licores. De Menaggio a Isla Comacina El paseo del lago de Menaggio ofrece un hermoso panorama de la orilla opuesta. Un paseo de 20 minutos desde el centro llevará a Villa Mylius Vigoni mientras que un camino ascendente conduce al castillo fortificado. Detente en Villa Carlotta, que conserva y pone en valor un patrimonio histórico, artístico y botánico único. En el camino hacia Isola Comacina, párate en Lenno, en el Golfo de Venus, para visitar la Villa del Balbianello, construida en el siglo XVIII en un promontorio que albergó un antiguo monasterio franciscano. La mejor vista de Isola Comacina la obtendrás al pasear por Santa Maria Maddalena di Ossuccio: es el mejor lugar fotográfico para los amantes de la fotografía. Si te encuentras en la zona el 24 de junio, detente hasta el anochecer para ver el Lumaghitt, los fuegos artificiales sobre el agua por el día de San Juan. Como, Cernobbio y Laglio No se puede decir que se ha visitado el Lago de Como sin una visita a la ciudad homónima. Aquí nacieron personalidades como los dos Plinii de la época romana y Alessandro Volta, a quien está dedicado el Templo de Volta. Visita: el Duomo, la última catedral gótica de Lombardía, el Broletto y la torre de la ciudad, la Basílica de Sant'Abbondio fuera de las antiguas murallas y el Ermo di San Donato fundado por los benedictinos en el siglo XV. No hay que perderse el Castillo de Baradello, en posición panorámica, y Villa Olmo, una de las más bellas del lago. Cernobbio alberga otras espléndidas villas: Villa Erba, Villa Bernasconi y Villa Pizzo. La estrella de este lado del lago es Villa Oleandra, frecuentada por los famosos de Hollywood desde que George Clooney la compró en 2002. El pueblo que lo acoge, llamado Laglio, es encantador. Desde aquí parten muchos caminos hacia el monte Colmegnone. El más bello es el que conduce a la cueva de Buca dell'Orso, una cavidad kárstica con un lago subterráneo. Villa Pliniana, una historia de amor y fantasmas Entre las villas con vistas al lago de Como, esta es la más fascinante. Si las paredes de Villa Pliniana pudieran hablar, contarían el amor prohibido entre el príncipe de Belgiojoso y la princesa Anne-Marie Berthier, ambos ya casados. Escaparon y se refugiaron en esta orilla, donde vivieron completamente aislados durante 9 años. Se dice que todas las noches los amantes se sumergían desnudos en el lago, envueltos en una sábana. Los que los veían desde el otro lado estaban convencidos de que la villa estaba habitada por un fantasma.

Lago di Bolsena

El lago de Bolsena, tierra favorita de los papas El espejo de agua de Bolsena es el lago volcánico más grande de Europa: rodeado por una corona de colinas, a sus orillas se asoman espléndidos pueblos medievales, ricos de importantes obras de arte, herencia del señorío de los Farnesio y de los numerosos papas que han amado este territorio. Dos islas de naturaleza exuberante, la Bisentina y la Martana, emergen del lago. Sus aguas cristalinas te invitarán a disfrutar de varios deportes acuáticos, incluida la natación. Paisajes y buena comida El territorio del lago de Bolsena es uno de los más fascinantes del Lacio, el lugar ideal para pasar un fin de semana, o incluso una semana, disfrutando de la naturaleza, el arte, el paisaje y la buena comida. El pueblo lacustre de Bolsena está dominado por la fortaleza Monaldeschi della Cervara, que alberga un museo territorial, y rico de palacios, plazas e iglesias, entre ellas la barroca capilla del Miracolo, y restaurantes, donde puedes degustar platos a base de pescado del lago, la anguila y el corégono blanco. Si sigues el recorrido en sentido horario, en una colina se eleva Montefiascone, otro hermoso centro histórico renacentista, dominado por la imponente fortaleza dei Papi (siglo XII), desde la que tendrás la mejor vista del lago. ¡Aquí se bebe el vino blanco, el famoso Est Est Est! De vuelta a la orilla, cruzarás Marta, un pueblo de pescadores con coloridas embarcaciones amarradas en las orillas, y llegarás al promontorio de Capodimonte, dominado por la fortaleza Farnese (obra de Antonio da Sangallo el Joven), con un precioso y pequeño puerto, desde el que se puede navegar hacia las islas, y playas en las que te podrás relajar. No te puedes perder, en la parte más alta, Valentano, el pueblo donde se instaló la familia Farnesio, embelleciéndolo con una majestuosa fortaleza, puertas monumentales (Magenta y San Martino) y numerosos palacios. También en Gradoli, un encantador centro que se eleva sobre un espolón de toba, se encuentra el palacio Farnesio, construido por el Papa Pablo III, que había elegido el pueblo como su residencia de verano. Tras el sendero de los Brigantes La orilla occidental del lago de Bolsena, desde Gradoli hasta San Magno, la más verde y boscosa, está bordeada por un tramo del sendero de los Brigantes, un itinerario de 100 km que puedes recorrer a pie, en bicicleta o a caballo. El sendero va desde la Reserva Natural de Monte Rufeno, en la frontera entre Lacio, Toscana y Umbría, hasta el pueblo de Vulci, en la Marisma del Lacio. Se trata de una ruta que hoy tiene un gran valor naturalista, pero que a finales del siglo XIX se encontraba entre las zonas más marginales y aisladas del país y en el que el encontró un terreno fértil el bandolerismo, fenómeno que vio extenderse a las bandas armadas dedicadas al robo y al asesinato. Los brigantes modernos la recorren para descubrir una Italia virgen, en la que aún queda mucho por descubrir. La isla Bisentina, un lugar de deleite La isla Bisentina, la mayor (con sus 17 hectáreas) del lago de Bolsena, forma parte del territorio municipal de Capodimonte: su nombre deriva del de una colina cercana, el monte Bisenzio. Habitada desde tiempos inmemoriales, la isla fue un lugar de refugio para las poblaciones ribereñas durante las invasiones bárbaras, para transformarse más tarde en un lugar de deleite cuando fue adquirida por la familia Farnesio alrededor del siglo XV. Hay constancia de que numerosos papas pasaron aquí sus vacaciones. Esto explica la presencia de varias capillas y edificios religiosos que datan de los siglos XV y XVI, siendo la más importante de ellas la iglesia de Santiago y Cristóbal, construida alrededor de 1500 con una cúpula de Vignola, uno de los más grandes arquitectos de la época. La isla sigue siendo privada y no se puede visitar, excepto durante los días del FAI (Fondo Ambiente Italiano). El misterio de la isla Martana La isla Martana, con su característica forma de media luna, mide unas 10 hectáreas y toma su nombre de la ciudad ribereña más cercana, el pueblo de Marta, del que dista unos 2 km. La historia de esta isla está ligada a los trágicos acontecimientos de dos mujeres: se dice que aquí tuvieron lugar el martirio de Santa Cristina y el asesinato de Amalasunta, una reina goda hija de Teodorico. A lo largo de los siglos, la isla fue habitada por varias comunidades monásticas y disputada entre la Santa Sede, Orvieto y Viterbo, luego fue propiedad de la familia Farnesio, que prefirieron la Bisentina para su ocio, y poco a poco fue abandonada. Hoy, la isla Martana también es privada y no es posible el atraque, pero se puede ver externamente gracias al servicio público de navegación lacustre, que ofrece excursiones desde el puerto de Bolsena, circunnavegando ambas islas y el promontorio de Capodimonte.
Arte y Cultura

Villa Reale de Marlia

Los jardines de la Villa Reale de Marlia, pura delicia El parque de la Villa Reale de Marlia, en Lucchesia, es uno de los más bellos de la Toscana, un lugar maravilloso donde pasear por la naturaleza, descubrir los lugares de deleite de la antigua aristocracia e ir de pícnic. De las muchas villas monumentales de Lucchesia, la de Marlia es la más espectacular. El sueño de la hermana de Napoleón Este complejo de la Alta Edad Media perteneció a principios del XIX a la hermana de Napoleón, la princesa Elisa Bonaparte de Lucca, quien lo amplió y creó un jardín inglés en el gran parque, de los pocos de Italia. Posteriormente, la villa fue asignada a los Borbones, que siguieron utilizándola como residencia de la corte, luego al rey Víctor Manuel II y, tras varias peripecias, fue comprada por los condes Pecci Blunt en 1923. Estos condes supervisaron la renovación del parque, encargándoselo al renombrado arquitecto francés Jacques Greber, que creó arroyos, bosques, un lago y otros elementos paisajísticos que disfrutamos todavía hoy. En los últimos años, el complejo de la villa de Marlia ha sido objeto de un amplio proyecto de restauración por parte de sus actuales propietarios, lo que permitió su reapertura al público en 2019. La cueva de Pan En la parte más antigua del jardín se encuentra la cueva de Pan, un ninfeo construido entre 1570 y 1580, dedicado a la deidad de los pastores y del campo. El exterior se caracteriza por sus amplios arcos, por los que se entra a un entorno similar a una cueva, decorado con mascarones y nichos. La obra se atribuye a Bernardo Buontalenti, el artista que creó la cueva del jardín de Boboli en Florencia. Los dos jardines italianos El jardín a la italiana de la villa de Marlia, del siglo XVII, ha llegado hasta nosotros tras varias transformaciones. Se divide en dos partes: el jardín colgante superior de la terraza, en cuyo centro se encuentra una magnífica magnolia; y el jardín inferior, con los clásicos parterres cuadrados cerrados por setos, con plantas de boj podadas en forma esférica. Las estatuas en los nichos, los caminos de grava y el muro crean un conjunto completamente armonioso. El teatro más antiguo de Verzura Construido entre 1666 y 1670, el teatro Verzura de la Villa de Marlia es el más antiguo de Europa, un extraordinario testimonio del gusto de la época por equipar los jardines más importantes con teatros naturales al aire libre, hechos con vegetación: el escenario es de césped y las alas son setos de tejo esculpidos y adornados con estatuas de terracota, que representan personajes de la commedia dell'arte. Todavía se celebran representaciones teatrales en este delicioso lugar, donde Niccolò Paganini tocó su violín para Elisa Bonaparte. La avenida de las camelias Las primeras camelias de la villa de Marlia fueron traídas del Palacio Real de Caserta como plantas exóticas, encargadas por Elisa Bonaparte para su hermano José, que gobernaba en Nápoles. Gracias a Elisa, hoy las camelias son un elemento característico de esta magnífica zona. Las camelias son plantas asiáticas que se han aclimatado perfectamente a Lucchesia, llegándose incluso a celebrar la famosa exposición de las camelias antiguas a principios de marzo. Las plantas del parque se han renovado y enriquecido con nuevas variedades, pudiéndose apreciar su extraordinaria diversidad de colores y formas. El jardín español y la piscina Entre las novedades introducidas por Greber en los años veinte, encontramos el jardín Art Decó español, con sus formas geométricas, fuentes y una proliferación de hibiscos, rosas trepadoras, evónimios e hipéricos. También le debemos el lago, uno de los elementos paisajísticos más importantes del jardín y una estructura funcional para el correcto riego del parque. En la piscina climatizada (por tanto, muy moderna para la época), construida en 1928 junto con las pistas de tenis, petanca y croquet, se divirtieron huéspedes de los Pecci Blunt, como el escritor Alberto Moravia y el artista Salvador Dalì. La ruta olfativa La gran biodiversidad botánica del parque de la villa de Marlia, recuperada gracias a la restauración iniciada en 2015, permite convertir cada visita en una experiencia sensorial, en la que guiarse sobre todo por el olfato. Son muchos los aromas y esencias que en cada estación dan la bienvenida a quienes se aventuran en los distintos ambientes del parque, los mismos de los que debieron disfrutar Elisa Bonaparte y los numerosos invitados ilustres de su residencia. Leer más La villa y los jardines de Marlia están abiertos todos los días desde marzo hasta principios de noviembre, y solo los fines de semana desde noviembre hasta diciembre. Se admiten perros.
Naturaleza
Lago Maggiore

Lago Maggiore

En el Lago Mayor, descubriendo las Islas Borromeas y otras joyas En las aguas del Lago Mayor, un edén natural e histórico enclavado entre Piamonte y Lombardía, brillan sus perlas más brillantes, las islas Borromeas. Pero las orillas del lago también están salpicadas de joyas: pequeños pueblos, paseos lacustres, villas nobles y antiguas ermitas. Y basta con alejarse de la orilla para descubrir itinerarios naturales para explorar a pie, en bicicleta de montaña o a caballo. La reina del lago es Stresa La llaman la reina del lago porque, como una reina, está adornada con muchas joyas. Stresa es un pueblo de ensueño, palacios de estilo Art Nouveau y un paseo marítimo con magníficas vistas a las montañas y a las islas Borromeas. Hay que recorrerlo al atardecer, cuando las luces se encienden en las islas y brillan en el agua, creando así un paisaje de ensueño. La más preciosa de las islas Borromeas: Isola Bella Es la más cercana a la costa y quizás también la más preciosa de las islas Borromeas. Al llegar a la Isla Bella, quedarás encantado con su palacio barroco lleno de tesoros que parece elevarse directamente desde las aguas con una fachada de 80 metros de largo. En el interior, el salón de honor de dos plantas con su techo abovedado deja a uno sin palabras. A su alrededor hay un espléndido jardín que culmina en el Teatro Massimo, un triunfo de estatuas y fuentes. No te pierdas las cuevas con temática marina. La Isla Madre, la mayor La mayor del archipiélago, la Isla Madre, era también conocida como Isla Mayor y antes Isla de San Vittore. Quédate en el salón veneciano del palacio construido en 1500. También hay un teatro de marionetas doméstico con el que la familia Borromeo entretenía a sus invitados. Al final de la visita, pasee por el jardín inglés donde se encuentra un raro ciprés de Cachemira cuyas semillas llegaron hasta aquí a mediados del siglo XIX: es el más grande y viejo de Europa. La Isla de los Pescadores, la más pequeña El más pequeño de los islotes frente a Stresa, es también el único que está habitado todo el año. De su plaza central parten callejones que llevan al paseo panorámico en la punta de la Isla de Pescadores. Detente en alguno de sus restaurantes para comer pescado de lago. Y si por casualidad te encuentras en la zona a mediados de agosto, no te pierdas la procesión en barco por el lago: una experiencia mágica. La Fortaleza de Angera, la Edad Media frente a ti La Rocca Borromea, en la orilla sur del lago, tiene una larga historia que comenzó en el siglo XI y continuó hasta el siglo XVII. Así lo atestiguan las diferentes partes que la componen: el Ala Scaligera, el Ala Viscontea, la Torre di Giovanni Visconti y el Ala dei Borromeo. Las salas históricas con frescos y pinturas te harán perder la cabeza. Antes de salir regálate un paseo por el Jardín Medieval. Ermita de Santa Caterina del Sasso Construida sobre el agua y aferrada a la roca, la Ermita de Santa Caterina del Sasso es una parada ineludible. Se puede llegar desde las escaleras que bajan del aparcamiento, utilizando un cómodo ascensor o subiendo por las escaleras que suben desde el agua: en este caso, debes saber que el esfuerzo de subir los escalones será ampliamente recompensado por la vista. El convento data del siglo XII y es uno de los lugares más espectaculares del lago Mayor. En el Monte Sagrado de Ghiffa Su ubicación es envidiable y su vista del lago, magnífica. Trinità di Ghiffa, a los pies del monte Cargiago, un lugar sagrado compuesto por un santuario, tres capillas y un Vía Crucis porticado, todo ello rodeado de una gran reserva natural en la que se puede recorrer una de las rutas por el bosque. Los jardines de Villa Taranto Aunque no se pueda acceder a la villa, no puedes dejar de visitar sus magníficos jardines abiertos al público. La colección de plantas y flores es increíble y vienen de todos los rincones del mundo. Es el sueño visionario del capitán escocés Neil McEacharn, que creó este lugar en la década del 30. Y si no tienes suficiente con los jardines, toma el teleférico que sube desde Stresa al Mottarone y baja en la parada intermedia: aquí se encuentran los Jardines Alpinia que, desde 800 metros de altitud, ofrecen una vista irrepetible del lago. El Coloso de San Carlos Borromeo Con 35 metros de altura fue, durante mucho tiempo, la estatua más alta del mundo. El Coloso de San Carlos Borromeo es conocido cariñosamente aquí como el Sancarlone. Se remonta a 1698 y se encuentra por encima de la ciudad de Arona, que es su lugar de nacimiento. Sube a la cima de la estatua a través de la escalera interior y disfruta de las vistas a través de los ojos de San Carlos. También puedes llegar al pueblo para dar un paseo por el paseo del lago a pie o en bicicleta. Llega hasta el final: desde aquí, bajo una glorieta de glicinas, puedes ver la fortaleza de Angera. El Parque Zoológico de Villa Pallavicino Si viajas con niños , el zoo de Villa Pallavicinol es el lugar adecuado para llevarlos y complacer a toda la familia: los más pequeños estarán encantados de descubrir las más de 40 especies de animales que viven aquí, todos ellos libres, mientras tú disfrutas de la espléndida villa neoclásica con vistas al lago. Fue la marquesa Luisa Pallavicino quien quiso el zoológico en 1952. Los castillos de agua de Cannero Parecen flotar en el agua y parecen casi un espejismo. Los castillos de Cannero se encuentran justo enfrente de la Riviera de Cannero y se pueden visitar sea tomando un barco o un catamarán de energía solar. Son torres y murallas medievales de antiguas fortificaciones construidas sobre tres islotes en el siglo XI.
Naturaleza
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Parque Nacional del Gargano

El Parque Nacional del Gargano, una isla de biodiversidad El Parque Nacional del Gargano se encuentra en un promontorio que se adentra en el mar Adriático en la parte norte de Puglia. Se trata de un territorio único, que alberga el 35% de todas las especies botánicas italianas, y que ofrece una variedad igualmente amplia de paisajes, desde el mar de las Islas Tremiti hasta importantes humedales que se encuentran dentro de densos bosques. Una tierra antigua, rica en cultura, arte y espiritualidad, con una belleza multiforme. Un sorprendente microcosmos de diferentes hábitats El hilo conductor de toda visita al Parque Nacional del Gargano es la observación de sus variados hábitats, que dan lugar a un mosaico de paisajes. En un área no mayor que una provincia italiana media, podrás encontrar playas de arena finísima entre altos acantilados con cuevas y arcos naturales, lagos costeros y humedales, extensiones de matorral mediterráneo que invaden un bosque milenario, mesetas kársticas con dolinas que se alternan con colinas y llanuras esteparias sobre las que se levantan pueblos blancos como Rodi Garganico, Vieste o Peschici en la costa; o Ischitella, Mattina o Monte Sant'Angelo, todos con vistas al mar. Si a esto le añadimos el hecho de que, desde el punto de vista geológico, el promontorio era originalmente una isla separada del resto de la península italiana, la variedad se ve agrandada por la presencia de endemismos, es decir, especies que sólo existen en esta zona, como por ejemplo la campanula gargánica o el aciano de Tremiti. Esto explica que el promontorio del Gargano sorprenda a los naturalistas y te asombre a ti también. El paisaje escultural del Gargano Esculpidos parecen estar los altos acantilados blancos de la costa adriática, esculpidos los valles kársticos por la acción de la lluvia, que los va haciendo cada vez más profundos. En el parque hay al menos 4.000 dolinas, cavidades de origen kárstico: la de Pozzatina, en el municipio de San Nicandro Garganico, es la más espectacular, con 132 metros de profundidad; parece ser una una cuenca cubierta por un denso bosque de encinas y robles. En la costa hay varias cuevas y arcos naturales modelados por la fuerza del mar que se pueden visitar en barco desde los puertos de Vieste y Peschici. Los humedales de las lagunas de Varano y Lesina El primer cronista de los humedales del parque del Gargano fue nada menos que el emperador Federico II de Suabia (1194-1250). En su tratado De arte venandi cum avibus (El arte de la cetrería), describe la caza con aves y la avifauna que observó, sobre todo en Puglia, en las zonas pantanosas de Frattarolo y en el lago Salso, actualmente en el municipio de Manfredonia, conocidas como las marismas de Federico II, ricas en juncos, lugares ideales para la observación de aves. En la zona norte del parque se encuentran los lagos remansados de Varano y Lesina, cuencas de agua salobre que se formaron por la acumulación de escombros que acabaron cerrando las bahías costeras. En la actualidad, los lagos se consideran humedales de gran importancia como estaciones de reposo para las aves migratorias en su ruta desde el norte de Europa hasta África. Todo el territorio calcáreo del Gargano es también rico en manantiales y charcas de agua, vitales para anfibios y reptiles. Los animales y las plantas del parque del Gargano Entre los animales que puedes ver en su hábitat natural del parque está el corzo itálico, una subespecie endémica que sólo vive aquí, así como numerosos jabalíes, gamos, comadrejas y gatos salvajes. Son muchas las aves que anidan en el Gargano, unas 170 especies, entre ellas cinco pájaros carpinteros diferentes, rapaces diurnas, águilas pescadoras, la rara águila piquirroja menor, así como patos, garzas, gansos salvajes y flamencos. Entre los árboles, encontrarás algunos centenarios, verdaderos monumentos de la naturaleza, como el algarrobo de 13 metros del parque de Pugnochiuso, en el municipio de Vieste, o los dos pinos de Aleppo de 30 metros de altura en Vico Gargano, donde también hay una encina de 17 metros de altura con un tronco de 5 metros de diámetro, cerca del monasterio de los Capuchinos. En cuanto a los hayedos vetustos de la Foresta Umbra, fueron declarados Patrimonio Natural de la Humanidad por la Unesco en 2017. Luego están las flores: 85 especies de orquídeas silvestres de todos los colores y formas florecen en los claros y praderas esteparias. Las Islas Tremiti El archipiélago de las Islas Tremiti, a 12 millas de la costa del Gargano, forma parte del parque y es una de las islas más bellas del Mediterráneo. Por la claridad de sus aguas, sus cuevas y la riqueza de la vida submarina, son un paraíso para los amantes del buceo. Hay cinco islotes, de los cuales sólo dos (San Domino y San Nicola) están habitados, otros dos (Capraia y Cretaccio) son poco más que rocas, mientras que Pianosa es inaccesible por estar allí la reserva integral de Área Marina Protegida. San Domino, donde se encuentran las estructuras de acogida, está cubierto por un denso bosque de pinos de Aleppo que descienden hasta el mar, dando sombra a las pequeñas calas de arena y a las rocas: es el lugar ideal para los que aman estar rodeados de naturaleza para disfrutar de unas vacaciones junto al mar.
Punto de interés

Castel Gandolfo

Castel Gandolfo, donde los papas pasan sus vacaciones Castel Gandolfo es el pueblo con vistas al lago Albano, que los papas eligieron como residencia de verano. Gracias al papa Francisco, las Villas Pontificias, el Palacio Pontificio y el Jardín Barberini, que llevan 400 años acogiendo a los papas y a altos prelados durante los meses de verano, están abiertos a la visita. Este pueblo situado a orillas del lago Albano, a 30 kilómetros de Roma, es uno de los pueblos más bonitos de Italia por la calidad de sus paisajes, por los edificios diseñados por Gian Lorenzo Bernini y por los restos de las villas imperiales romanas. Palacios del papa La residencia pontificia de Castel Gandolfo se alza sobre los restos de una de las villas más célebres de la antigüedad, la Albanum Domitiani, una inmensa residencia, que el emperador Domiciano se hizo construir a orillas del lago Albano, por el cual le gustaba navegar. La villa fue abandonada más tarde, porque el emperador Adriano había construido su villa de Tívoli, mientras que otro emperador, Septimio Severo, eligió establecer allí una de sus legiones. Sistemáticamente expoliada de sus mármoles, usados también para la construcción de la preciosa catedral de Orvieto, la villa romana estuvo abandonada durante siglos, hasta que, en el siglo XIII, se construyó entre sus ruinas una fortaleza de la familia Gandolfi, que luego fue incorporada al feudo de los Savelli, quienes la cedieron al papado para saldar una deuda. En 1604, el territorio fue declarado patrimonio inalienable de la Santa Sede y, de entre los arquitectos de la Basílica de San Pedro, se encargó a Carlo Maderno la construcción de un Palacio Pontificio. El papa Alejandro VII también contrató a Gian Lorenzo Bernini, quien realizó la iglesia de San Tommaso da Villanova, con su elegante y refinada cúpula, y una fuente. Con la disolución de los Estados Pontificios en 1870, la residencia papal estuvo abandonada durante 60 años, hasta que, a raíz de los Pactos de Letrán, se decidió su restauración. Con la adquisición de la Villa Barberini también se realizaron los jardines y, en 1934, se trasladó a Castel Gandolfo el Observatorio Astronómico Vaticano (siglo XVI), porque el cielo de Roma, demasiado brillante, ya no era adecuado para la observación astronómica. Gracias a la voluntad del papa Francisco, el complejo papal de Castel Gandolfo, que goza de los mismos privilegios de extraterritorialidad que el Vaticano, está abierto a las visitas desde 2014. Qué ver en Castel Gandolfo Si entras en el pueblo por la Porta Romana, te encontrarás en la elegante Piazza della Liberta, donde se alzan el Palacio Pontificio, la iglesia de Santo Tomás y la fuente, ambas de Bernini. En el lado este de la plaza está la carretera que conduce al Belvedere, donde, de repente, surge el lago Albano con toda su belleza. En frente del Belvedere está la entrada de la Villa Barberini, con su jardín italiano. Solo tienes que descender hacia las playas del lago para relajarte un poco o ir a un restaurante para probar una fritura de pejerreyes (lattarini), unos pequeños peces pescados en el lago, bien acompañada de una copa de vino de Colli Albani. El pueblo también es conocido por ser una galería de arte al aire libre de street art, con obras de artistas italianos e internacionales. Aquí están representadas las imágenes de un Castel Gandolfo onírico, junto con vírgenes al estilo de Caravaggio y otras obras que tratan sobre la dignidad de la mujer, la hospitalidad y el compromiso social contra las mafias. En tren desde el Vaticano hasta Castel Gandolfo A Castel Gandolfo también se puede llegar directamente en tren desde la Ciudad del Vaticano. No todo el mundo sabe que, al lado de la Basílica de San Pedro, hay una suntuosa estación con vías conectadas a la red nacional del ferrocarril italiano. Esta infraestructura fue construida en los años 30 a raíz de los Pactos de Letrán y, para pasar los trenes, se abrió un pasaje en las murallas del Vaticano. El primer papa que utilizó la estación de tren del Vaticano fue Juan XXIII el 4 de octubre de 1962 para una peregrinación a Loreto y a Asís, pero el ferrocarril solo ha sido utilizado de forma ocasional por los papas y, sobre todo, para el transporte de mercancías. Ahora pueden utilizarla los turistas que deseen visitar Castel Gandolfo los sábados, de primavera a otoño, previa reserva: el tren llega a Albano Laziale y luego se continúa con un servicio de traslado al complejo de la residencia papal. Para obtener más información: www.comune.castelgandolfo.rm.it
Naturaleza
Lago di Garda

Lago de Garda

Primavera en el Lago de Garda, entre pueblos, naturaleza y deportes acuáticos Hay muchas maneras de disfrutar unas vacaciones a orillas del lago de Garda en primavera: pasear por pueblos históricos, descubrir antiguas ruinas y castillos remotos, practicar deporte, maravillarse con sus vistas impresionantes, darse un chapuzón gracias al clima suave ya en primavera. El lago azul se extiende entre verdes llanuras y montañas nevadas y goza de un clima muy especial para estas latitudes, que permite que prosperen cítricos, viñedos y olivos. Unas vacaciones en la naturaleza entre el relax y la adrenalina Gracias a los constantes vientos que soplan desde la tierra, la extensión de agua es un paraíso para los amantes de los deportes acuáticos. En el lago de Garda, en primavera y verano, puedes alquilar un velero o practicar windsurf y kitesurf, pero también disfrutar de una inmersión en sus profundidades o sobrevolar el lago en ala delta. Si eres aventurero, puedes practicar barranquismo o hacer senderismo o bicicleta de montaña por más de 1000 km de senderos. ¿La más bella? La carretera de Ponale desde Riva del Garda hacia Ledro, tallada en la roca en mitad del siglo XIX. O el camino a Rocca di Manerba. En la cima encontrarás restos de un castillo y una impresionante vista del lago. No te pierdas la ciclovía suspendida de Limone del Garda, construida sobre el agua. Para los amantes de las emociones, hay una terraza suspendida a 350 metros de altura a las afueras de Tremosine. La vista del lago y las montañas compensará el mareo. Se llega por la Strada della Forra, que Winston Churchill llamó "la carretera más bella del mundo". Más vértigo garantiza Arco, un pueblo entre los mejores destinos europeos para la escalada libre. Sirmione, Desenzano y Peschiera del Garda Entre los paseos por la naturaleza y los deportes de adrenalina, hay tiempo para un paseo por la historia. Casi todos los pueblos alrededor del lago están llenos de ella. Empezando por Sirmione, con su Rocca Scaligera fortificada que se adentra en el mar. Pasea por las murallas y sube a la cima de la torre más alta para disfrutar de las vistas. En Sirmione se encuentran las Grotte di Catullo, una zona arqueológica que contiene los restos de una villa romana. Cerca se encuentra la playa Jamaica, una de las más bellas del lago. Otra espléndida villa romana con mosaicos policromados está en Desenzano del Garda. Regálate una vista del lago también desde aquí subiendo al punto más alto del torreón fortificado que domina el casco antiguo con sus torres. Luego un paseo por el Porto Vecchio y una visita a la catedral renacentista que alberga La última cena de Tiepolo. Desde Desenzano, acércate a Lonato para visitar la Rocca Viscontea. En Peschiera del Garda descubrirás una ciudad fortaleza rodeada de agua utilizada primero por los Scaligeri, luego por los venecianos y finalmente como parte de un sistema de defensa del siglo XIX. No te pierdas un paseo en bicicleta por el río Mincio a lo largo de los baluartes del siglo XVI, el Ponte dei Voltoni y el paseo Mascagni con una espléndida vista de la fortaleza. Si viajas con niños, cerca está el parque temático Gardaland. Desde Peschiera, si viajas hacia el interior, se puede llegar a Valeggio en 15 minutos. Dominado por un castillo scaligero, alberga el hermoso Parque Jardín Sigurtà y el Puente Visconti, una presa fortificada de 1393. La verdadera razón por la que venir aquí es la aldea de Borghetto sul Mincio con sus molinos de agua. Prueba los tortellini de Valeggio vinculados a la leyenda del nudo de amor: se cuenta que en 1300 un soldado y una ninfa, enamorados y huyendo, se lanzaron al río Mincio dejando un pañuelo anudado en la orilla como símbolo de su amor. Gardone Riviera y Limone del Garda Hay dos atracciones principales en Gardone Riviera: el Vittoriale degli Italiani, la asombrosa villa que Gabriele D'Annunzio construyó como monumento a sí mismo, y el Jardín Botánico Heller, que recoge plantas de todo el mundo entre instalaciones y esculturas de Keith Haring, Auguste Rodin, Roy Lichtenstein y Joan Miró. En la orilla opuesta del lago, en este punto no amplio, se encuentra Torri del Benaco, otro pueblo magistral con un imprescindible Castillo Scaligero. Hasta 1932, solo se podía llegar a Limone a través del lago o de las montañas porque todavía no había una carretera de conexión. Así que ha permanecido prácticamente intacta, con todo el encanto de antaño. Aquí está la Limonaia del Castel, una arboleda de cítricos del siglo XVIII en el parque de Villa Borghi. No te dejes engañar, el nombre de Limone viene en realidad de la palabra latina limes, “frontera”, porque marcaba el límite de la República de Venecia. Lazise y Malcesine Lazise tiene un récord, fue uno de los primeros municipios italianos libres. El emperador Otón II le concedió su autonomía ya en el año 983. Las murallas scaligere custodian el centro histórico con el castillo y la flota veneciana estaba estacionada en el puerto, que fue hundido para evitar que cayera en manos del enemigo. Los barcos siguen ahí, en el fondo del lago. No es el único secreto que guarda el agua. Aquí en tiempos prehistóricos había un pueblo sobre zancos. Otro pueblo que no te puedes perder en el lago es Malcesine justo debajo del Monte Baldo, al que está conectado por un teleférico: vistas al lago garantizadas. Merece la pena ver el castillo Scaligero, el Palazzo dei Capitani y la aldea de Cassone.