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Divertido

Geocaching en parques naturales para animar las vacaciones

4 minutos

Se llama Geocaching y es una especie de búsqueda del tesoro: los participantes, armados con receptores GPS, van en busca de geocaches, contenedores de diversos tamaños y tipos, escondidos en los lugares más remotos.

Nacida como un juego, la experiencia se convierte en una oportunidad para ampliar el ambiente de vacaciones. Quizás en parques naturales, lugares donde refugiarse del calor del verano y apreciar la belleza de la naturaleza. Pero, ¿cómo funciona una búsqueda del tesoro? Averigüémoslo juntos.

1. Geocaching en el Parque Lagoni de Mercurago

Al sur de las colinas de morrenas, a lo largo de la orilla piamontesa del lago Maggiore, se encuentra un espacio natural protegido: es el Parque Lagoni di Mercurago, un oasis de paz declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2011 e incluido entre los 111 lugares con palafitos prehistóricos de los Alpes.

La zona se presta al fenómeno del Geocaching. Estamos en Dormelletto, en la provincia de Novara. Se han distribuido varios caches en este maravilloso parque, habitado desde la Edad de Bronce y después en tiempos de los romanos (como demuestra el descubrimiento de numerosos hallazgos arqueológicos en las turberas, entre los que se han encontrado restos de viviendas sobre pilotes, domus romanas, ruedas de madera, piraguas hechas con troncos de árboles, armas, adornos metálicos y objetos de cerámica).

Como geo-cazadores, basta con que vayáis equipados con un mapa, que también puede descargarse en formato PDF en el sitio web oficial, para estudiar las rutas del parque e iniciar la búsqueda. Todos los alijos se colocan de forma que no perjudiquen al medio ambiente. El juego completo contiene 10 de esos caches: dentro de cada uno hay un cupón que va marcado con una letra y un número. Una vez que hayáis
reunido las 10 pistas, podréis calcular las coordenadas del cache de bonificación.

Para hacer más divertida la "búsqueda del tesoro", no todas las pistas están claras, al contrario: algunas son deliberadamente difíciles de descifrar o están bien camufladas. Pero en general, la zona del parque permite una búsqueda tranquila.

2. Geocaching en el Parque de Frignano

Incluso en las crestas de los Apeninos de Módena, los aficionados al Geocaching podrán disfrutar de la actividad. La zona en cuestión se encuentra en el Parque de Frignano, con sus más de 15.000 hectáreas, sobre una superficie que va desde los 500 metros sobre el nivel del mar hasta los más de 2000 metros en el pico Cimone.
En este entorno de naturaleza rica y variada, deberéis buscar caches y, al mismo tiempo, admirar hábitats únicos, una biodiversidad que permite el crecimiento de especies animales y vegetales raras. Una vez anotadas, GPS en mano, las descripciones y las coordenadas geográficas en las que se encuentran los pequeños contenedores escondidos por los "ocultadores", iniciaréis a la búsqueda, entre indicios y pistas, dentro de la frescura de los hayedos.

Una forma divertida y original de descubrir puntos de interés histórico, artístico y paisajístico, es simplemente utilizar el móvil. No es casual que el proyecto forme parte del Geotrail Frignano, una red de 21 geocaches aprobada por el Instituto del Patrimonio Cultural de Emilia Romagna, con el objetivo de poner en valor una zona rica en tesoros naturales de incalculable valor, que han sido descubiertos precisamente por medio del Geocaching.

3. Geocaching en la Reserva Natural Regional del Lago de Posta Fibreno

La descripción del geocache de la Riserva Naturale Regionale Lago di Posta Fibreno se inicia con una rima: "Un bonito paseo seco sobre suelo mojado tendrás que dar... para al final el objeto encontrar".

Un enigmático "paseo sobre el agua", que os llevará a descubrir un lugar encantado, entre las colinas de Ciociaria y las cercanas montañas de los Apeninos Lacio-Abruzzos.
La isla flotante, mencionada incluso por Plinio el Viejo y escondida entre la vegetación del cañaveral, se extiende a lo largo de unas 400 hectáreas, entre campos de dolinas, valles kársticos y robledales con un gran efecto paisajístico. Os debéis desplazar en busca de misteriosas cajitas, equipadas con dispositivos GPS, imprescindibles para explorar los lugares de la Reserva.

La curiosidad se siente estimulada en este entorno natural intacto. Después de la divertida búsqueda del tesoro, siempre podéis relajaros junto al lago y, por qué no, decidir cruzarlo en un pedalo, una canoa o una barca con motor únicamente eléctrico.

4. Geocaching en la Gruta de los halcones

Para los más emprendedores, recomendamos una zona especialmente sugerente del Parque Nacional del Cilento, Vallo di Diano y de Alburni: la Grotta dei Falconi. El camino para llegar hasta los caches es difícil, pero el esfuerzo se verá recompensado por las impresionantes vistas.

El lugar, llamado así por la presencia de halcones que hace años eligieron anidar en una de las grietas naturales de la majestuosa pared rocosa, aparenta una especie de catedral cuya silueta corta el cielo. Es fácil imaginar el panorama que se abrirá ante vuestros ojos. Preparad las piernas y el aliento y salid en busca del tesoro escondido en un sendero fuera de pista que bordea la pared rocosa al norte del Monte Urto. El encanto de la montaña os cautivará y recordaréis la ascensión como una aventura con sabor único.

Con el Geocaching por los parques naturales de Italia, podréis explorar territorios de una forma original y viviréis una aventura de investigación con el placer de haber descubierto nuevos lugares.