Saccargia: la basílica bicolor que se alza en el valle de Codrongianos
Salida hacia la llanura de Saccargia, en el territorio de Codrongianos. Aquí es imposible no darse cuenta del alto campanario oscuro que se alza en un verde valle: es la basílica de la Santissima Trinità di Saccargia. Este templo, que se considera la obra maestra de la arquitectura románica en Cerdeña, llama la atención de inmediato por su perfecto revestimiento bicolor, una alternancia de bloques de caliza clara y basalto oscuro que recuerda a las iglesias toscanas contemporáneas.
Su historia comienza en el año 1112, cuando, según la tradición, fue fundada por el juez Constantino I de Torres y donada a los monjes camaldulenses. Antes de entrar, admira el pórtico añadido a finales del siglo XIII, con capiteles decorados con figuras monstruosas y animales fantásticos. En el interior, la única nave conduce a tres ábsides. No te pierdas la joya más preciada de la basílica: el único ciclo de frescos románicos conservado íntegramente en la isla, que decora el ábside central. Es el punto de partida perfecto para este viaje por la Edad Media sarda. La siguiente parada nos lleva a la cercana Ardara.
Ardara: el santuario de Nostra Signora del Regno, la iglesia de los jueces
Al salir de Saccargia, la ruta continúa hacia Ardara, un pueblo encaramado en las laderas del Montesanto. A la entrada del pueblo se encuentra la segunda parada: la basílica de Nostra Signora del Regno. A diferencia de la bicromía de Saccargia, aquí domina la imponente elegancia del basalto oscuro. Su ubicación, cerca de las ruinas del palacio real de los jueces de Torres, no es fortuita: esta era la capilla palatina donde los soberanos prestaban juramento y eran enterrados.
Consagrada en 1107, la iglesia tiene una estructura románica básica. El interior, de tres naves, alberga un tesoro inestimable que crea un fuerte contraste con la piedra oscura: el retablo mayor de Ardara. Se trata del mayor políptico del siglo XVI de Cerdeña, una obra de doce metros de altura que representa la historia de la salvación. También hay que destacar los particulares pilares cilíndricos decorados con figuras de apóstoles y santos. Desde aquí, nos trasladamos a la última y majestuosa etapa, en el territorio de Ozieri.
Sant'Antioco di Bisarcio: la majestuosa catedral en los campos de Ozieri
El itinerario termina en los campos de Ozieri, donde la basílica de Sant'Antioco di Bisarcio se alza sobre un espolón de roca volcánica, dominando la llanura de Chilivani. Su ubicación pintoresca y su silencioso aislamiento acentúan su encanto. No se trataba de una mera iglesia, sino de la sede de la diócesis de Bisarchium (documentada desde 1065).
El imponente edificio, construido con traquita oscura, se edificó en varias fases después de que un incendio destruyera la primera estructura a finales del siglo XI. Su característica más singular del románico sardo es el fascinante pórtico delantero, añadido a principios del siglo XIII y desarrollado en dos plantas. La planta inferior está repleta de decoraciones escultóricas, mientras que la superior albergaba la capilla privada del obispo. En el interior, la sala está dividida en tres naves por columnas y pilares, en una penumbra que concilia la oración. El ábside exterior refleja el estilo de Pisa, con decoraciones de rombos. Esta etapa cierra un recorrido extraordinario por el arte románico del Logudoro.