Una vez dejada Bolsena, el camino de la Vía Romea Strata se reanuda entre ordenados olivares y matorrales mediterráneos, alejándose gradualmente de las orillas del lago de Bolsena. El trazado alterna caminos blancos y senderos de tierra, con continuas subidas y bajadas que hacen que la etapa sea dinámica, pero nunca monótona. A nuestras espaldas, el lago ofrece vistas siempre nuevas: sus aguas tranquilas acompañan al peregrino durante buena parte del recorrido, ofreciendo pausas panorámicas de gran encanto.
A medida que se avanza hacia el sur, el paisaje se abre a suaves colinas cultivadas y tramos más sombreados, hasta que se vislumbra a lo lejos el perfil de Montefiascone, encaramado en una posición dominante. La llegada es particularmente emocionante: desde la Torre del Pellegrini la mirada abarca un panorama de 360°, que va desde el lago hasta los campos de la Tuscia y, en los días más despejados, hasta los relieves más lejanos. Es uno de esos momentos en los que el esfuerzo se disuelve en la belleza del paisaje.
Atención: posibilidad de reabastecimiento de agua solo en la primera parte del recorrido; es aconsejable salir con un buen suministro, especialmente en los períodos más calurosos.