Descubre la cerámica artística de Seminara
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Es como un abrazo que abarca el cielo, el mar y las montañas. Los acantilados y las aguas cristalinas de la Costa Viola, por un lado, y las laderas de Aspromonte por el otro: desde cualquier perspectiva, Seminara, envuelta por el verde de los olivos centenarios de la llanura de Gioia Tauro, llena los ojos de belleza.
La cerámica de Seminara
Bocas abiertas, lenguas largas, ojos «spirdàti». Los verás en las puertas y sabrás que has llegado al corazón del pueblo, donde estas máscaras apotropaicas (que según las creencias populares alejan el mal) forman parte de una tradición que ha perdurado a lo largo de siglos y ha impregnado la historia y la identidad de estos lugares.
Tras un paseo por las callejuelas, en el interior de los talleres artesanales los maestros ceramistas llamados «pignatàri» te guiarán para que descubras los coloridos objetos famosos en todo el mundo, cuyas formas y colores vivos fascinaron incluso al pintor Pablo Picasso. Y no solo están los «demonios» de las máscaras supersticiosas, sino también los faroles, las botellas, los jarrones antropomorfos (en dialecto, «babbalùti»), las ánforas, las jarras, los famosos botijos en forma de erizo, las piñas y las sirenas.
Cada pieza es única, moldeada con sabiduría con técnicas antiquísimas de origen bizantino, transmitidas de padres a hijos como el más preciado de los legados. No hay turista que pueda resistirse al encanto de estas cerámicas, realizadas siguiendo estilos y decoraciones que han atravesado los siglos sin perder nunca su poder cautivador.
En 1746, en Seminara había 23 talleres y, unos años más tarde, en 1777, el escritor y viajero británico Henry Swinburne, de paso durante su estancia en Calabria, anotó en su cuaderno el «fermento de los talleres de cerámica» que le había llamado la atención al pasear por las calles del pueblo de Regio.
El mismo asombro que se siente hoy al observar cómo, a partir de la arcilla, las manos expertas de los ceramistas consiguen crear formas únicas e irrepetibles. Para observar de cerca la belleza de los objetos antiguos y modernos y conocer su historia y significado, se puede visitar el Museo de la Cerámica de Seminara.
Qué ver en Seminara y alrededores
El recorrido por los talleres de los artesanos es una buena excusa para visitar Seminara, un tesoro de arte y cultura rodeado de verde. En el pueblo, donde en 1290 nació el filósofo, teólogo y matemático Barlaam Calabro, profesor de griego de Petrarca y Boccaccio, la estratificación de la historia ha dejado huellas de encanto y evocación, especialmente en los edificios de culto.
Cabe destacar la basílica santuario de Maria Santissima dei Poveri, una iglesia de estilo neorrománico conocida sobre todo por la estatua de madera de la Virgen de la Piel de Ébano. Tras pasar por los restos del castillo Mezzatesta, un antiguo palacio del siglo XVII, merece la pena hacer una parada el monasterio bizantino de los santos Elías y Filarete, donde los monjes celebran la liturgia según el rito ortodoxo.
Después de dejar atrás las antiguas murallas del centro histórico, solo queda sumergirse en la exuberante naturaleza que rodea el pueblo. No es fácil llegar, ya que solo se puede acceder por mar, pero la belleza de cala Janculla, joya de la Costa Viola, con sus aguas cristalinas, compensa cualquier esfuerzo.
Cascadas, gargantas y cañones forman parte del panorama de la zona arqueológica de Barritteri, destino ideal para los amantes del senderismo y los paseos. Aquí, mientras exploras la naturaleza virgen, puedes encontrarte con rocas en las que están grabadas palabras en griego antiguo, divisar una espectacular cascada o descubrir un antiguo molino de agua.