Iglesia rupestre de San Miguel Arcángel en Caprile: un fresco único en el mundo en la roca
En el acantilado del monte Asprano se encuentra la iglesia rupestre de San Miguel Arcángel. Se accede a ella desde Caprile, una aldea de Roccasecca, subiendo por un sendero que comienza en el pueblo medieval. La primera mención cierta data del año 991, cuando el juez Grimoaldo de Aquino la donó a la abadía de Montecassino. Es probable que ya entonces se tratara de una ermita benedictina, con dos estancias excavadas en la roca: una que servía de ermita y otra que formaba un pequeño ábside con frescos. Hasta mediados del siglo XX, la ermita también sirvió como lugar de sepultura para las víctimas de enfermedades infecciosas.
Los frescos que aún se conservan, y el que ya no está
En la hornacina del ábside se conserva una Ascensión de Cristo del siglo XII, con los apóstoles y la Virgen, vinculada a la tradición bizantina de la zona de Montecassino. A la izquierda de la entrada se halla un San Miguel con la lanza, parcialmente perdido. Sin embargo, el fresco más singular ya no se encuentra en la roca: una Crucifixión del siglo X, trasladada para su conservación a la cercana iglesia de Santa María de las Gracias en Caprile. Se trata de un caso excepcional: Cristo aparece vestido con una túnica larga y Longinos, el soldado que suele sostener una lanza, calza unas ciocie (el calzado típico de la Ciociaria) y sostiene una cuerda. Una iconografía única en el mundo.