La iglesia de San Agapito: la espadaña y el tesoro del siglo XVII
A veces, los descubrimientos más fascinantes se esconden en los lugares más sencillos. Este es el caso de la iglesia de San Agapito, una iglesia parroquial que a primera vista podría parecer modesta, pero que en realidad custodia dos detalles con mucho encanto, capaces de captar la atención del visitante más perspicaz.
El primero se aprecia ya desde el exterior: su espadaña. No posee la torre maciza habitual, sino un muro de piedra que se lanza hacia el cielo, con las campanas engastadas como joyas directamente en la piedra. Es un elemento arquitectónico singular y evocador, que confiere al edificio un perfil único y ligero, y lo distingue de cualquier otra iglesia de los alrededores.
Una vez cruzado el umbral, la iglesia desvela su segundo tesoro: un valioso lienzo del siglo XVII romano. La obra, atribuida a la famosa escuela de la capital de Italia, da testimonio de la riqueza artística que imperaba en estos territorios, aportando un toque de gran pintura a un entorno íntimo y recogido.
Al tratarse de una iglesia parroquial en activo, los horarios de visita pueden coincidir con las celebraciones litúrgicas. Se recomienda informarse en el lugar antes de la visita.