Basílica de San Agustín en Rieti: románico mendicante y frescos entre peregrinos
La basílica de San Agustín se alza en la Piazza Mazzini desde 1252, año de la primera mención documentada de los eremitas de San Agustín en Rieti. Eran los años de gran esplendor de la ciudad, el umbilicus Italiae (ombligo de Italia), como se la definía entonces. Los eremitas se establecieron a lo largo de una de las rutas de tránsito hacia Roma para acoger a los peregrinos. Elevada a basílica menor en 2010, es una de las iglesias mendicantes de Rieti que mejor conserva su estructura exterior original.
Qué ver
La fachada románica es sobria y cuadrada, animada por el portal con columnitas y una luneta decorada con frescos. El interior, de nave única, culmina en tres ábsides poligonales iluminados por ventanas ajimezadas y tríforas. En las paredes se conservan fragmentos de frescos de los siglos XIV al XVI, un ciclo figurativo con función didáctica, una especie de Biblia Pauperum (Biblia de los pobres). Entre las obras conservadas destacan un crucifijo de madera del siglo XIV, el lienzo Éxtasis de Santa Rita de Lattanzio Niccoli (1643) y la Matanza de los Inocentes de Ludovico Carosi (1712). El convento albergó la primera sede del museo cívico de Rieti y de la biblioteca Paroniana.