La iglesia de Santo Tomás: la iglesia de las calaveras que se hunde en la historia
En Priverno, la iglesia de Santo Tomás de Aquino, dedicada al santo patrón de la localidad, es un lugar al que se llega bajando una escalera, como si se entrara en una cripta al aire libre. Situada justo fuera de las murallas medievales, esta iglesia no es solo un edificio de culto, sino una máquina del tiempo que narra una historia de caridad, arte y muerte.
El cuartel general de la «Buena Muerte»
El verdadero secreto de santo Tomás es más macabro e infinitamente más humano. Este era el cuartel general de una antigua hermandad: la cofradía de la Buena Muerte (Confraternita della Buona Morte). Su misión consistía en dar una sepultura digna a los difuntos pobres, a quienes no se la podían permitir. Y como testimonio de esta vocación, hay calaveras por todas partes: esparcidas por las paredes, pintadas en los lienzos o talladas en las cruces. No son un aviso aterrador, sino el símbolo de una caridad olvidada.
Un tesoro de arte (y un secreto que conviene conocer)
Entre las calaveras, la iglesia custodia notables obras de arte, entre ellas un precioso fresco del siglo XIII de la Virgen de la Leche y un imponente altorrelieve de la «Gloria de Santo Tomás». Sin embargo, a pesar de la dedicatoria, la urna con el cráneo del santo no se encuentra aquí. Para venerar la reliquia más importante del patrón de Priverno, habrá que acercarse a la cercana catedral de Santa María de la Asunción.
La iglesia se encuentra extramuros, cerca de la Porta Napoletana. Para vivir una experiencia completa, se recomienda visitar tanto la iglesia de Santo Tomás, por su atmósfera única y la historia de la cofradía, como la catedral de Santa María de la Asunción, para admirar la urna con el cráneo del santo.