La iglesia de San Martín: piedras romanas y frescos votivos en el camino de los peregrinos
A un kilómetro del centro de Poggio Moiano, en la Alta Sabina, se alza la iglesia rural de San Martín con su eremitorio anexo. Data aproximadamente del siglo XIV y está construida con materiales de spolia procedentes de la antigua Trebula Mutuesca: frisos, un bucráneo y bloques de piedra. Su posición en la vía Romana, que conducía desde la antigua ciudad sabina hasta el monte Miano, la convirtió en un punto de referencia para la abadía de Farfa.
La combinación de épocas en la fachada
El perfil es románico: fachada a dos aguas de piedra local, espadaña en el faldón izquierdo y rosetón central. No obstante, si se observa con más detenimiento la mampostería se aprecian elementos decorativos extraídos de un monumento funerario romano. El interior es sencillo, de nave única. Dos frescos representan a san Martín y a san Antonio Abad. Y luego está el altar, una piedra sobre la que los antiguos romanos realizaban sus sacrificios.
Una pila de agua bendita con un pasado sacrificial
Hay un detalle bastante curioso: los recipientes de piedra utilizados como pila de agua bendita y pila bautismal servían originalmente para recoger la sangre de las víctimas de los sacrificios. Son dos, ambos de época romana.
Un albergue para peregrinos en la actualidad
En ruinas y abandonada hasta 1972, la iglesia ha sido completamente restaurada. La parte contigua, que antes ocupaba un ermitaño, es ahora un albergue para los peregrinos que recorren el Camino de San Francisco. Un jardín rodea el edificio.