El santuario de Santa María de Vallebona en Orvinio: donde la Virgen decidió quedarse
El santuario de Santa María de Vallebona se alza entre las ruinas de un pueblo abandonado, a pocos kilómetros de Orvinio, en el corazón de los montes Lucretili. Aparece de repente al subir hacia la meseta de Pratarelle. Se trata de una iglesia austera enclavada entre los restos de torres medievales y murallas de cerca. Una atmósfera suspendida, a medio camino entre lo sagrado y el misterio.
La leyenda del pastor
La historia comienza hacia 1643. Un pastor estaba segando hierba entre las ruinas del antiguo castillo de Vallebona cuando de repente golpeó algo con la hoja. Miró al suelo y se encontró con una imagen de la Virgen que sangraba por un labio. La llevó a Orvinio, a la iglesia de San Nicolás. A la mañana siguiente la imagen había desaparecido: había regresado al lugar donde la había encontrado. Los fieles comprendieron el mensaje y recogieron limosnas para construir una iglesia en aquel mismo lugar.
Los frescos de Vincenzo Manenti
El exterior es sencillo, casi una capilla devocional: no es de extrañar, ya que nació únicamente gracias a las ofrendas del pueblo. Sin embargo, en su interior está la mano de Vincenzo Manenti, el mayor pintor sabino del siglo XVII, nacido precisamente en Orvinio. Son suyos los frescos del ábside y de las paredes laterales, hoy lamentablemente deteriorados. Sobre el altar mayor se encuentra todavía la imagen original de la Virgen amamantando al Niño. En 1727 la Virgen de Vallebona fue declarada patrona de Orvinio, y cada año el pueblo sube hasta aquí para celebrarla.