En Jenne, la iglesia de San Miguel Arcángel y la cruda leyenda de los siete frailes
En el corazón de los montes Simbruinos, en la localidad de Jenne, se encuentra una pequeña iglesia rural con una historia singular. Se trata de la iglesia de San Miguel Arcángel, un lugar vinculado a la leyenda de siete frailes asesinados por bandoleros. Según la tradición, el nombre de la llanura circundante, la Frassetta, deriva precisamente de aquel suceso. Un modesto edificio que encierra un relato a la vez sombrío y fascinante.
La historia detrás del nombre
Los lugareños transmiten esta historia desde hace siglos. Antaño, siete monjes custodiaban el edificio sagrado, entonces conocido como Sancti Angeli. Todos ellos fueron masacrados durante una incursión de bandoleros, un suceso brutal que marcó para siempre la historia del lugar. Así fue como la llanura, la única zona llana y cultivable de Jenne, adoptó el nombre de Frassetta, una contracción popular de «Frati sette» (siete frailes). Un nombre que es también un memorial.
Del abandono al renacimiento
Durante mucho tiempo la iglesia permaneció desacralizada y en estado de abandono. No obstante, la comunidad nunca olvidó su importancia. Gracias a una restauración finalizada en 2002, el edificio fue rehabilitado y reabierto al culto con su nombre actual. Hoy en día se presenta en su sobria arquitectura rural, como punto de referencia espiritual e histórico para quienes exploran los senderos de Jenne.
La iglesia se encuentra en la localidad de Frassetta, en el municipio de Jenne (Roma). Al tratarse de una iglesia rural, los horarios de apertura pueden variar. Se recomienda consultar la posibilidad de visitarla en la Pro Loco (oficina de turismo local) o en el Ayuntamiento de Jenne antes de desplazarse hasta allí.