La cueva de San Vito en Itri: entre paleontología y memoria de la guerra
En la colina de San Cristóbal, a las faldas de los montes Auruncos, la cueva de San Vito se abre entre las rocas calcáreas con una entrada tan amplia que resulta imposible no advertirla. El área, declarada monumento natural en mayo de 2025 bajo la gestión del Ente Parco (autoridad del parque) de los montes Auruncos, custodia potenciales huellas paleontológicas aún por investigar. La cueva está vinculada a la figura de san Vito, patrón de los enfermos, pero su valor va más allá de la devoción.
Una cantera convertida en refugio
La conformación de la entrada —un muro de aproximadamente 2 metros seguido de un plano inclinado hacia la sala principal— revela que el lugar fue usado como cantera en el pasado. Durante la Segunda Guerra Mundial, la memoria local cuenta que los habitantes encontraron allí refugio de los bombardeos. El territorio de Itri, atravesado por la Línea Gustav, fue duramente castigado.
El santuario romano de Hércules
A unos cientos de metros de la cueva, en la misma colina, en 2011 la arqueóloga Marisa de' Spagnolis sacó a la luz los restos de un santuario dedicado a Hércules, que se remonta al siglo II a. C. Las excavaciones revelaron una escalinata monumental de 16 metros, inscripciones de la gens Allia y piezas que datan desde el siglo IV a. C. hasta el siglo I d. C. Un hallazgo que reescribió la historia del territorio.