Tumba de Cicerón en Formia: el mausoleo que quizá custodió al mayor orador de Roma
En la Vía Apia, a las puertas de Formia, una torre de unos 24 m de altura se alza sobre una pequeña colina en la zona de Acervara. Se trata de la tumba de Cicerón, un mausoleo de la época de Augusto que la tradición atribuye a Marco Tulio Cicerón, aunque ninguna inscripción lo confirma.
Por qué se cree que es de Cicerón
Hay indicios que lo confirman: en sus cartas, Cicerón habla a menudo del Formianum, la villa donde le gustaba pasar el tiempo. Y fue precisamente en Formia, el 7 de diciembre del año 43 a. C., donde los sicarios enviados por Marco Antonio lo localizaron y lo mataron. Un mausoleo tan imponente, tan cerca de su villa, en una fecha compatible y tampoco muy lejos del sepulcro de su hija Tuliola. Coincidencias, tal vez. Pero sugerentes.
Qué se puede ver
La estructura tiene una base cuadrada coronada por un tambor circular. En su interior se encuentran dos cámaras sepulcrales superpuestas. La inferior, la verdadera sala funeraria, conserva seis hornacinas en las paredes revestidas de ladrillo. Un recinto en opus reticulatum delimita el jardín funerario, con la entrada principal directamente sobre la Vía Apia.
Información práctica
A lo largo de la ladera, en los márgenes del sendero panorámico de la colina en la zona de Acervara, junto a la vía Apia, aún se conservan los restos de la tumba de Cicerón. El sitio está gestionado actualmente por la asociación Sinus Formianus.