Templo de Hércules en Cori: dos mil años en la acrópolis de los montes Lepinos
Ocho columnas de travertino de 7 m de altura, un friso con triglifos y metopas, un frontón todavía intacto. El templo de Hércules domina la acrópolis de Cori, en los montes Lepinos (provincia de Latina). Monumento nacional desde 1898, es uno de los ejemplos mejor conservados de arquitectura dórica reinterpretada en clave itálica.
La puerta de los Magistrados
Originalmente el templo estaba revestido de estucos polícromos y se accedía a él por una escalinata monumental, hoy desaparecida. Lo mandaron construir dos magistrados locales, Marco Maglio y Lucio Turpilio, entre el 89 y el 80 a. C. Sus nombres aún se pueden leer en el arquitrabe de la puerta.
Lo que se ve y lo que ya no está
Del templo se conservan el pronaos y la pared de entrada de la naos. Por su parte, el campanario que se ve detrás pertenece a la iglesia de San Pedro, destruida por los bombardeos de 1944. Un detalle curioso es que el templo está descentrado con respecto a la terraza inferior, lo que probablemente indique la existencia de un edificio más antiguo que actualmente está desaparecido.
Un nombre que quizá no le pertenece
Los habitantes de Cori lo llaman así desde antes de 1600. Sin embargo, la atribución a Hércules no es del todo segura: se basa en una inscripción del siglo XVIII considerada apócrifa. Lo que sí es seguro es que, a lo largo de los siglos, el templo ha despertado el interés de numerosos estudiosos. Entre ellos, Giovanni Battista Piranesi le dedicó una serie de grabados, y se dice que incluso Rafael acudió a medirlo e inmortalizarlo en algunos bocetos.