La iglesia de Santa Lucía en Castrocielo: el drama de una santa en dos lienzos únicos
En el corazón de Castrocielo, en la Ciociaria, la iglesia de Santa Lucía es el eje espiritual del pueblo. Fue consagrada en 1746 y su fachada clásica esconde un tesoro artístico vinculado al pintor Alfonso Simonetti. Para quienes deseen visitar Castrocielo, este es un punto de partida esencial para comprender el vínculo de la comunidad con su patrona, contado de una manera verdaderamente única.
La historia de Lucía en dos actos
En el interior, dos grandes lienzos captan inmediatamente la atención. Se trata de las obras de Alfonso Simonetti, un pintor napolitano que eligió establecerse aquí en el siglo XIX, convirtiéndose en un artista local. Los cuadros narran la historia de la santa en dos momentos importantes: durante y después de su martirio. Una auténtica narración a través de imágenes.
Una arquitectura sencilla y solemne
La estructura es imponente pero sobria. El edificio tiene tres naves separadas por pilares, pero carece de cúpulas, de modo que la vista se centra en el altar mayor y en las obras. Cada nave tiene su propio portal de entrada en la fachada principal, una simetría que no pasa desapercibida.
La iglesia da al parvis «Don Michele Ricci Arciprete». Para visitarla, conviene tener en cuenta que no hay horarios fijos. El mejor momento para encontrarla abierta es los domingos por la mañana o con motivo de celebraciones, como bodas. Se recomienda informarse directamente en el pueblo una vez allí, para asegurarse de que las puertas no estén cerradas.