Dejando Viterbo, la Vía Romea Strata se adentra en la campiña de la Tuscia siguiendo antiguos trazados entre avellanos, campos cultivados y tramos de bosque. El recorrido es variado y agradable, con ligeras subidas y bajadas que atraviesan un paisaje rural auténtico y silencioso, lejos del tráfico.
Caminando hacia el sur, se percibe gradualmente el cambio de escenario: las colinas se vuelven más suaves y se entra en la zona de los montes Ciminos, caracterizada por una vegetación más densa y sombreada. Al acercarte a Ronciglione disfrutarás de vistas panorámicas del pueblo, situado sobre un espolón de toba, con su centro histórico de origen medieval.
Es una etapa equilibrada, que alterna tramos abiertos y panorámicos con secciones más recogidas en la vegetación, ideal para quienes aman caminar inmersos en la naturaleza sin renunciar a la riqueza histórica de los pueblos de Tuscia.