Desde la llanura de Foligno, paso tras paso, se sube gradualmente hacia la colina de Trevi.
Etapa agradable de 13 km atravesando las terrazas que protegen los magníficos olivos de Umbria. Una subida difícil.
Se deja la ciudad de Foligno saliendo de Porta Romana y se recorre la calle asfaltada en dirección hacia el castillo de Sant'Eraclio, por la antigua Via Flaminia. Una parada breve en el pueblo para abastecernos de agua en la imponente fuente del siglo XVI. Se prosigue el camino a través de un cómodo carril La pendiente aumenta suavemente durante el recorrido, pero no cansa.
Se sigue entre los olivos para retomar la calle asfaltada que atraviesa las pequeñas pedanías de Matigge y de Santa Maria in Valle. Por la calle los bares con los ancianos del pueblo son una ocasión de encuentro y de conocimiento de la cultura de los lugares, y un motivo para tomar un tentempié. Desde la pequeña iglesia de Santa Maria in Valle se coge la cómoda carretera sin asfaltar que ofrece una vista única del Valle Umbro. Se deja el sendero entre los olivares para afrontar la subida que conduce a Trevi.
La subida es la última del día, ¿por qué no afrontarla con tranquilidad, siguiendo el ritmo lento de la campiña? Encima de la colina se encuentra Trevi con sus conventos y monumentos, por la noche tendréis tiempo para confortar el cuerpo con los platos condimentados con el incomparable aceite Dop de la zona.