A lo largo del recorrido entetamente llano, que sigue, por senderos en el bosque, el Río Aniene, no hay pueblos, pero, con pequeños desvíos, se pueden visitar Anticoli Corrado, Marano Equo y Agosta. La destinación final es Subiaco, donde San Benedetto vivió durante treinta años como ermitaño, y luego como fundador y abad de pequeñas comunidades monásticas. Aquí encontramos el extraordinario Monasterio de San Benedetto o Sacro Speco, formado por dos iglesias superpuestas, apoyadas en la pared vertical del Monte Taleo. Fue construido en el siglo XI alrededor de la primitiva ermita benedictina y, en el siglo XIV, adornado con pinturas que representan historias del Evangelio y de la vida de San Benedetto. Lo Speco es la cueva donde el santo vivió en oración durante tres años. Desde allí, una escalera conduce a una pequeña sala donde, en la pared rocosa, un artista anónimo retrató a San Francesco d’Assisi, que llegó aquí como peregrino en 1224. Un poco más abajo, se encuentra el Monasterio de Santa Scolastica, construido sobre el primer asentamiento benedictino y ampliado en varias ocasiones. Vamos tambien a visitar el Claustro Cosmatesco y el Campanario, el más antiguo que todos los campanarios de Roma. En la Biblioteca, que contiene 150.000 volúmenes, los alumnos de Gutenberg imprimieron el primer libro en Italia en 1465.