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Evento

Valle de Aosta

El carnaval histórico de Pont Saint-Martin y la leyenda del Puente del Diablo

29 septiembre 2022

3 minutos

Si te gusta el misterio, te fascinará el carnaval histórico de Pont Saint-Martin, un pueblo del Valle de Aosta que en la antigüedad fue lugar de paso de la vía romana hacia la Galia y de la ruta de peregrinación francígena, centrado en el famoso puente romano de San Martín, símbolo del pueblo, y las legendarias circunstancias de su construcción.

1. Cómo San Martín se burló del diablo

La leyenda que inspira el Carnaval de Pont Saint-Martin, celebrado desde hace más de un siglo, se refiere al diablo y a San Martín, obispo de Tours y antiguo oficial romano. A su alrededor, un animado elenco de personajes secundarios: la ninfa del Lys y sus sirvientas, el cónsul, el tribuno y los soldados romanos, en guerra con los bárbaros sanguinarios, todos ellos destinados a representar el mito en el que se basan los cuatro días de carnaval, entre comidas, bailes y desfiles de disfraces.

De hecho, la tradición cuenta que el puente romano sobre el Lys, impetuoso afluente del Dora Baltea, fue erigido nada menos que por el diablo, engañado por el obispo de Tours, quien estaba pasando por allí cuando una riada se llevó la pasarela que unía las dos orillas del torrente. 

2. La zarpa del diablo

Obligado a interrumpir el viaje y llamado a socorrer a los habitantes, el santo invocó al propio Satanás, convenciéndolo para que construyera un hermoso y sólido puente de mampostería a cambio de darle el alma del primer desafortunado que lo cruzara. El diablo se esforzó mucho, pero cuando la obra estaba terminada, Martín arrojó un bocado de pan al extremo opuesto del nuevo puente y liberó al perro que hasta entonces había mantenido oculto bajo su capa, sacrificando el alma del animal pero salvando una vida humana.

Enfurecido, el diablo intentó destruir el puente, abriéndole una brecha con sus garras, pero San Martín lo aseguró para siempre plantando una cruz en su punto más alto

3. Entre el folclore y los placeres de la mesa

Nacidas a principios del siglo XX con la intención de rememorar la leyenda, las celebraciones del carnaval de Pont Saint-Martin comienzan en la mañana de Reyes, cuando, a las 5:55 horas, la banda de música despierta a la ciudad con el himno del carnaval. A partir de ahí, se suceden una serie de actos de tema gastronómico, animados por los representantes de las insulae, los distintos barrios de Pont Saint-Martin, en una especie de hoja de ruta hacia el Carnaval propiamente dicho, que se extiende desde el jueves hasta el martes de carnaval, con la tradicional quema del diablo, y se caracteriza por desfiles de disfraces dirigidos por figurantes, bailes, una carrera de carros y una carrera de relevos romana, con una serie de veladas gastronómicas.

4. ¡Cuidado con el reparto!

Los protagonistas de la leyenda animan las jornadas festivas, interpretados cada año por actores diferentes, seleccionados entre los habitantes del pueblo, representando la obra la noche del Sábado de Carnaval. Envuelto en el misterio hasta el final, por tradición, queda el nombre de la chica que interpreta a la ninfa Lys, también identificada como el hada Colombera, que se presenta esa noche, cuando aparece, por sorpresa, entre el ansioso público.

Pero casi siempre es el diablo el que domina la escena aquí: ten cuidado si lo ves pasar, porque corre sin ningún orden por las calles, alternando gritos espeluznantes y risas desquiciadas, interrumpiendo el desfile, burlándose maliciosamente de los participantes y provocando a las mujeres guapas. Por supuesto, también tiene buena gana, sobre todo si son judías, quizá por las flatulencias que provocan... rigurosamente de azufre.

5. Un agradable final antes de cuaresma

Si eres amante de la buena mesa, tu día es el lunes de carnaval, con la tradicional judiada. Desde las primeras luces del alba, en la plaza se ponen a fuego lento enormes calderos de cobre para cocer judías con salami: un ritual muy antiguo, que está vinculado a la costumbre de ofrecer a los pobres una comida caliente.

El Carnaval histórico tiene aún otro agradable final gastronómico el miércoles de ceniza. El día en que comienza la Cuaresma, los habitantes de Point Saint-Martin se despiden del año repartiendo raciones de polenta y mërluss, un plato elaborado con bacalao (conservado en sal), cebollas, mantequilla y polenta: un almuerzo magro, digámoslo así.