Castillo Malvezzi Campeggi: mil años de historia en los montes Lucretili
El castillo Malvezzi Campeggi domina Orvinio desde el año mil. Sus murallas almenadas rodean casi todo el centro histórico de este pueblo de la Sabina, uno de los más bonitos de Italia, encaramado a 840 metros en el parque de los montes Lucretili. El torreón cilíndrico y el portal almohadillado son los primeros elementos que llaman la atención al subir hacia el centro. Hoy en día sigue siendo la residencia privada de los marqueses Malvezzi Campeggi.
De fortaleza a palacio noble
La historia del castillo es un trasiego entre las grandes familias de los Estados Pontificios. Los señores de Canemorto —el antiguo nombre de Orvinio— lo mantuvieron hasta el siglo XV. Luego llegaron los Orsini, que en el siglo XVI lo ampliaron y construyeron el ala conocida como el «Granarone». Los Muti edificaron la ciudadela y una torre defensiva, hoy desaparecida. A partir de 1632 les sucedieron los Borghese, que durante dos siglos lo restauraron hasta conferirle su aspecto actual. En el siglo XX, nuevas obras de restauración consolidaron la estructura sin desnaturalizarla.
Frescos y trampillas
En su interior se abren amplias salas con techos artesonados de madera y frescos de finales del siglo XVI que celebran las gestas de los barones Muti. En los documentos de archivo también se habla de unas trampillas (los llamados trabocchetti) provistas de hojas y puntas de hierro, instrumentos de la época feudal transformados posteriormente en bodegas. Hoy en día las salas se pueden alquilar para ceremonias y estancias, lo que representa una oportunidad para adentrarse, aunque sea por unas horas, en un pedacito de historia de la Sabina que aún perdura.