El «cisternone» romano de Formia: la cisterna hipogea que abastecía las villas de Cicerón
Bajo la aldea medieval de Castellone, a más de 10 metros de profundidad, se encuentra una estructura que, literalmente, sostiene las casas construidas sobre ella. Se trata del Cisternone Romano (la gran cisterna), del siglo I a.C., que cuenta con 1200 m² de superficie y una capacidad de 7000 m³ de agua. Abastecía a toda la antigua Formiae: las viviendas, los estanques de piscicultura, así como las villas de Marco Tulio Cicerón y de Mamurra. Durante siglos, su ubicación exacta fue incierta. En 1860, Pasquale Mattej recopiló testimonios de quienes habían descendido a sus cavidades, lo que permitió identificarla con precisión.
Qué se descubre al descender
La estructura presenta cuatro naves divididas por 60 pilares de 6,5 m de altura, con bóvedas de crucería simulada. La mampostería maciza sostiene toda la aldea medieval situada sobre ella. La luz se filtra en algunos puntos entre los pilares, creando efectos de perspectiva que le han valido a la estructura el sobrenombre de «basílica subterránea». La entrada original, situada al fondo de la nave central y utilizada antaño para extraer el agua, constituye hoy en día el eje central de la visita.
Un primado por reivindicar
Se suele comparar con la Cisterna Basílica de Estambul. Sin embargo, la comparación históricamente más acertada es con la Piscina Mirabilis de Bacoli: construida un siglo después, cuando la flota romana se trasladó de Formia a Miseno, probablemente tomando esta gran cisterna como modelo.