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Explore los tesoros y el enorme patrimonio artístico y cultural de Italia. Viaje entre extraordinarias iglesias, museos y galerías de arte. Desde los maestros del Renacimiento hasta los artistas contemporáneos, los museos de Italia ofrecen algunas de las obras de arte más bellas del mundo. Pase unas vacaciones o una estancia en nombre de la cultura made in Italy.

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Arte y Cultura

Villa Reale de Marlia

Los jardines de la Villa Reale de Marlia, pura delicia El parque de la Villa Reale de Marlia, en Lucchesia, es uno de los más bellos de la Toscana, un lugar maravilloso donde pasear por la naturaleza, descubrir los lugares de deleite de la antigua aristocracia e ir de pícnic. De las muchas villas monumentales de Lucchesia, la de Marlia es la más espectacular. El sueño de la hermana de Napoleón Este complejo de la Alta Edad Media perteneció a principios del XIX a la hermana de Napoleón, la princesa Elisa Bonaparte de Lucca, quien lo amplió y creó un jardín inglés en el gran parque, de los pocos de Italia. Posteriormente, la villa fue asignada a los Borbones, que siguieron utilizándola como residencia de la corte, luego al rey Víctor Manuel II y, tras varias peripecias, fue comprada por los condes Pecci Blunt en 1923. Estos condes supervisaron la renovación del parque, encargándoselo al renombrado arquitecto francés Jacques Greber, que creó arroyos, bosques, un lago y otros elementos paisajísticos que disfrutamos todavía hoy. En los últimos años, el complejo de la villa de Marlia ha sido objeto de un amplio proyecto de restauración por parte de sus actuales propietarios, lo que permitió su reapertura al público en 2019. La cueva de Pan En la parte más antigua del jardín se encuentra la cueva de Pan, un ninfeo construido entre 1570 y 1580, dedicado a la deidad de los pastores y del campo. El exterior se caracteriza por sus amplios arcos, por los que se entra a un entorno similar a una cueva, decorado con mascarones y nichos. La obra se atribuye a Bernardo Buontalenti, el artista que creó la cueva del jardín de Boboli en Florencia. Los dos jardines italianos El jardín a la italiana de la villa de Marlia, del siglo XVII, ha llegado hasta nosotros tras varias transformaciones. Se divide en dos partes: el jardín colgante superior de la terraza, en cuyo centro se encuentra una magnífica magnolia; y el jardín inferior, con los clásicos parterres cuadrados cerrados por setos, con plantas de boj podadas en forma esférica. Las estatuas en los nichos, los caminos de grava y el muro crean un conjunto completamente armonioso. El teatro más antiguo de Verzura Construido entre 1666 y 1670, el teatro Verzura de la Villa de Marlia es el más antiguo de Europa, un extraordinario testimonio del gusto de la época por equipar los jardines más importantes con teatros naturales al aire libre, hechos con vegetación: el escenario es de césped y las alas son setos de tejo esculpidos y adornados con estatuas de terracota, que representan personajes de la commedia dell'arte. Todavía se celebran representaciones teatrales en este delicioso lugar, donde Niccolò Paganini tocó su violín para Elisa Bonaparte. La avenida de las camelias Las primeras camelias de la villa de Marlia fueron traídas del Palacio Real de Caserta como plantas exóticas, encargadas por Elisa Bonaparte para su hermano José, que gobernaba en Nápoles. Gracias a Elisa, hoy las camelias son un elemento característico de esta magnífica zona. Las camelias son plantas asiáticas que se han aclimatado perfectamente a Lucchesia, llegándose incluso a celebrar la famosa exposición de las camelias antiguas a principios de marzo. Las plantas del parque se han renovado y enriquecido con nuevas variedades, pudiéndose apreciar su extraordinaria diversidad de colores y formas. El jardín español y la piscina Entre las novedades introducidas por Greber en los años veinte, encontramos el jardín Art Decó español, con sus formas geométricas, fuentes y una proliferación de hibiscos, rosas trepadoras, evónimios e hipéricos. También le debemos el lago, uno de los elementos paisajísticos más importantes del jardín y una estructura funcional para el correcto riego del parque. En la piscina climatizada (por tanto, muy moderna para la época), construida en 1928 junto con las pistas de tenis, petanca y croquet, se divirtieron huéspedes de los Pecci Blunt, como el escritor Alberto Moravia y el artista Salvador Dalì. La ruta olfativa La gran biodiversidad botánica del parque de la villa de Marlia, recuperada gracias a la restauración iniciada en 2015, permite convertir cada visita en una experiencia sensorial, en la que guiarse sobre todo por el olfato. Son muchos los aromas y esencias que en cada estación dan la bienvenida a quienes se aventuran en los distintos ambientes del parque, los mismos de los que debieron disfrutar Elisa Bonaparte y los numerosos invitados ilustres de su residencia. Leer más La villa y los jardines de Marlia están abiertos todos los días desde marzo hasta principios de noviembre, y solo los fines de semana desde noviembre hasta diciembre. Se admiten perros.
Arte y Cultura

Museo històrico y el parque del Castillo de Miramar

Naturaleza e historia en el Parque del Castillo de Miramar Basta salir un poco de Trieste para entrar en el oasis del parque del castillo de Miramar, donde pasaremos horas agradables rodeados de vegetación. Una parada imprescindible, a solo 6 kilómetros de la capital de la región Friuli Venezia Giulia. No es casualidad que sea el castillo más visitado de todo el noreste. El parque resulta especialmente atractivo, pues domina el mar desde lo alto y permite el encuentro del verde y el azul intenso. Una excursión fuera de la ciudad, donde la naturaleza se sumerge en la historia. Amor a primera vista El archiduque Fernando Maximiliano de Habsburgo, enamorado perdidamente de este espectacular lugar, encargó todo el complejo del castillo de Miramar en pleno siglo XIX. El parque y la residencia histórica se alzan sobre el promontorio de Grignano, un saliente rocoso que domina la bahía, a modo de mirador. En tiempos de Maximiliano, era un territorio kárstico completamente seco, pero el archiduque no tuvo miedo de intentar transformar un páramo estéril en un jardín exuberante . A partir de 1856, mandó comenzar las obras de construcción de la mansión y la compleja tarea de recuperar el terreno y adaptarlo a la plantación. Maximiliano se trasladó a la residencia recién terminada en 1860. Vivió allí mucho tiempo con su esposa Carlota, princesa de Bélgica, y eligió el nombre de Miramar, del español mira el mar. Otra noble se enamoró de este lugar: su cuñada Isabel de Baviera, la famosa princesa Sissi, una invitada habitual. Jardines ingleses y especies exóticas: la zona verde Veintidós hectáreas de parque rodean el castillo de Miramar. Maximiliano de Austria prefería las plantas no europeas, suministradas por los viveristas de Lombardía-Venecia, mientras que la tierra venía de las regiones de Estiria y Carintia. Cuando el noble estuvo en México, donde murió en 1867, envió personalmente algunas especies para enriquecer el parterre. Además del ingeniero Carl Junker, dos personalidades se ocuparon del aspecto botánico: el jardinero de la corte Josef Laube y, posteriormente, Artur Jelinek, que consiguió plantar especies exóticas en el clima adverso de Trieste, donde son frecuentes las heladas nocturnas y el viento bora. Actualmente, el parque presenta dos zonas diferenciadas. La primera, al este, es una arboleda con deliciosos estanques, caminos y cenadores, al estilo romántico de los jardines ingleses. La segunda, orientada al suroeste y mejor protegida del viento, alberga un jardín italiano y varios parterres, como el de narcisos que florece exuberante en primavera. La residencia Abierto al público, como todo el parque, el castillo de Miramar se puede visitar por dentro. En la planta baja se encuentra la residencia privada de los príncipes y, en la planta superior, las habitaciones de estado. El suntuoso salón del trono se utiliza actualmente como sala de conciertos y exposiciones. La residencia está decorada con muebles, objetos preciosos, cuadros y lienzos. Las caballerizas, apartadas del edificio principal y utilizadas para caballos y carruajes, fueron restauradas en 2018. Actualmente, un ala alberga el BIOdiversitario Marino (BioMa), el Museo inmersivo del Área Marina Protegida de Miramar. Hay una cafetería y una librería para los visitantes. Atmósfera Al llegar, atravesando Porta Bora y el Viale Miramar hacia el castillo, se respira una nostálgica atmósfera de tiempos pasados. Merece la pena dar un lento paseo por los senderos sinuosos y bajo las pérgolas, hasta los invernaderos y sus originales estructuras de hierro. Desplazándonos por el parque, tendremos numerosos encuentros: el Orante, una estatua masculina de bronce, una copia de la Venus de Capua y el Apollino, una versión adolescente del dios. Las fuentes refrescan en días calurosos, así como los estanques y el gran lago de los cisnes. En la plaza con los cañones donados por Leopoldo I, rey de los belgas, se respira todo el poder del Imperio austríaco, mientras que en los salones del castillo parece que podamos ver a la joven princesa Sissi dando vueltas en una fiesta de salón. La biblioteca tiene el denso aroma de la historia. Bajo las adelfas, cerca de la Serre Antiche, nos viene a la mente el jardinero de la corte Anton Jelinek, pues su deseo de plantarlas ha sido encontrado en unas antiguas cartas. Él no lo consiguió porque las temperaturas eran demasiado frías, pero aquí están hoy, en su honor.
Arte y Cultura

Villa della Pergola

Villa della Pergola: una experiencia entre historia y naturaleza En Alassio, una ciudad de Liguria, el parque de Villa della Pergola se asoma al mar y al espectacular panorama de la costa. Aunque su origen data de finales del siglo XIX, fue el arquitecto paisajista Paolo Pejrone quien restauró los jardines en 2006, por lo que hoy podemos disfrutar del antiguo esplendor de sus 22 000 metros cuadrados. Respetando el estilo anglo-mediterráneo, se han recuperado especies históricas y se ha enriquecido todavía más el catálogo botánico, con varios récords: cuenta con la colección de glicinas más grande de Italia, con 34 variedades, mientras que las 500 de agapantos constituyen la más rica de Europa. Esta villa inmersa en los jardines alberga un exclusivo hotel, un Relais con encanto que conserva la atmósfera de antaño. La memoria vuelve al pasado, cuando la nobleza inglesa viajaba a esta histórica residencia por el clima suave y la belleza de la región. Las 15 suites evocan la sofisticación de principios de siglo, con mobiliario antiguo, pinturas victorianas y eduardianas. El restaurante con estrella Michelin completa la experiencia. Una explosión de colores al ritmo de las estaciones Hortensias, adelfas, buganvillas, jazmines y rosas antiguas. Pasear por el parque de Villa della Pergola es como entrar en un jardín botánico, con nuevas sorpresas al ritmo de las estaciones. Es un entorno vivo, esencial y cambiante, dotado de un dinamismo intrigante . Si eres de naturaleza romántica, te conviene visitarlo en abril, pues las glicinas están en todo su apogeo con los racimos recién florecidos. El espectáculo es tal que la nobleza inglesa del siglo XX organizaba la "Fiesta de la Glicina", de resonancia mundial. Una fiesta para los ojos, ahora al alcance de cualquier visitante. En mayo florecen las rosas y la lavanda, con un dulce aroma que recorre el aire. Si te gustan los tonos azules y celestes, tienes que visitarlo entre junio y finales de julio: las primeras flores de agapanto forman auténticas olas, como las del mar. En cambio, lantanas e hibiscos esperan al final del verano para llenarse de coloridas flores. No falta un toque exótico Además de la vegetación mediterránea, compuesta por pinos marítimos, olivos y mirtos, el parque de la Villa della Pergola alberga especies exóticas y algunos ejemplares singulares. Para los expertos y amantes de la botánica es un atractivo adicional; para los turistas, un agradable descubrimiento y un viaje imaginario a tierras lejanas, desde este rincón de la Riviera de Liguria. Los estanques que salpican el jardín albergan varios tipos de nenúfares, entre ellos el azul, que recuerda a los mitos del antiguo Egipto. La cuenca de agua cuenta con una explosión de lotos que transportan el pensamiento al Lejano Oriente, a esos estanques ornamentales de los templos de China y Japón. Hay una zona dedicada completamente a plantas tropicales. Predominan varias especies de palmeras de todo el mundo, desde las Islas Canarias hasta Asia y América Central, así como imponentes bambúes que alcanzan los ocho metros de altura. La más singular es la Wollemia Nobilis, una conífera prehistórica de origen australiano conocida por los fósiles y que, sin embargo, aquí está viva y en buen estado: uno de los cien ejemplares que existen en todo el mundo. El exotismo también se extiende a la preciada colección de cítricos. Junto a las variedades locales (la más notable es el famoso Chinotto di Savona, perteneciente a la Slow Food) aparece el Cedro de la Mano de Buda. El nombre oriental hace referencia a la curiosa forma de la fruta: no es esférica, sino irregular y dividida en varias secciones independientes, por lo que parece una mano con muchos dedos. También hay que asombrarse con el cítrico Murraya Paniculata, el más pequeño de la naturaleza; los indios utilizan las hojas para crear el curry, plato nacional de su país. Una escapada gastronómica estelar también es posible Una relajante estancia en las sofisticadas suites de la residencia histórica, la exploración del parque y, finalmente, la experiencia gastronómica. La Villa della Pergola alberga el restaurante Nove, 1 estrella Michelin y mesas con vistas al mar, algunas al aire libre. El jardín irrumpe en el plato con sus hierbas aromáticas, sus verduras y cítricos, aromas que realzan una cocina moderna fuertemente arraigada a la tierra, con influencias francesas. Toda la riqueza de Liguria en los platos, con ingredientes locales: alcachofas espinosas, aceitunas Taggiasche, langostinos de Oneglia, anchoas... Los menús de degustación, dedicados a la huerta y a la región, son muy recomendables.
Arte y Cultura

MAXXI L'Aquila

En L'Aquila, el MAXXI, encrucijada de culturas contemporáneas Es espectacular: inaugurado el 3 de junio de 2021, el MAXXI L'Aquila es la segunda sede del Museo Nacional de Artes del Siglo XXI en Roma, aunque es mucho más que una sucursal. La idea del museo es muy reciente: nació en 2014 tras una visita del ministro de Cultura Dario Franceschini al Palacio Ardinghelli, gravemente dañado por el terremoto del 6 de abril de 2009. Y precisamente este edificio del siglo XVIII que tras su consolidación y una serie de obras ha sido adaptado para albergar el nuevo museo dedicado al arte, la arquitecturay la fotografía del siglo XXI. Un símbolo de reinicio Un símbolo importante para toda la ciudad, todavía marcada por el terremoto del 6 de abril de 2009. El MAXXI L'Aquila se encuentra en el centro históricoen la plaza de Santa María de Paganica. Subyace el ambicioso proyecto de hacer de este centro una encrucijada entre comunicación, encuentro y colaboración entre diferentes lenguajes expresivos contemporáneos, y también entre todos los que trabajan en el ámbito del arte, desde galerías a fundaciones, desde institutos de investigación a otros museos, para que todas las excelencias del sector, tanto nacionales como internacionales, tengan voz. Un lugar de confrontación sobre el modelo del MAXXI de Roma, donde las artes visuales, la fotografía, la arquitectura y el arte de la performance dialogan entre ellas. El Palacio Ardinghelli, monumento nacional Sus salas merecen una visita. El Palacio Ardinghelli, de hecho, fue uno de los primeros edificios históricos de la ciudad que se construyeron tras el terremoto de 1703, gracias a la familia cuyo nombre aún conserva. Erigido sobre un palacio renacentista y terminado en 1743, tiene una fachada barroca tardía por las reconstrucciones posteriores: no se terminó hasta 1955 y el edificio es uno de los mejores ejemplos barrocos de L'Aquila. El elemento que caracteriza su arquitectura, junto con la fachada, es el patio, del que sale una monumental escalera de derivación borrominiana, pintada al fresco por el veneciano Vincenzo Damini en 1749. El patio interior, que atraviesa el edificio entre la plaza de Santa María in Paganica y la calle Giuseppe Garibaldi, convierte al museo en un espacio público a disposición de la ciudad. En 1902, el Palacio fue declarado Monumento Nacional. Enfrente está la iglesia de Santa Maria Paganica, que da nombre a la plaza del mismo nombre. Un museo cambiante El MAXXI de L'Aquila, al menos por ahora, no cuenta con una colección permanente, pero es sede de talleres, charlas, actividades de profundización y proyectos educativos que permiten un intercambio continuo y animado con la zona local, y también con cualquier visitante. Un verdadero museo en construcción, donde nada es estático, sino el resultado de interacciones constantes y continuas entre artistas y visitantes. Si pasas por L'Aquila, no dejes de visitarla: en cualquier época del año hay algo que merece la pena ver. El MAXXI L'Aquila abre los jueves de 16 a 20 horas y de viernes a domingo de 11 a 19 horas. Presta atención a la página web oficial para ver las inauguraciones especiales y los eventos que imprescindibles de ver. Leer más https://maxxilaquila.art
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