Si parte del santuario de Poggio Bustone para alcanzar en 22 km las riberas del lago de Piediluco.
La etapa es difícil por el rápido descenso al roble de San Francisco de Asís, la belleza del grandioso árbol y de los paisajes del valle recompensan el esfuerzo. Se deja el Valle Santa partiendo del santuario de Poggio Bustone para entrar en Umbria. La dificultad de la etapa está representada por la subida, en algunos tramos pendiente, al Roble de San Francisco, pero nos recompensará la potencia del antiguo árbol, a cuyos pies se puede descansar.
Se narra que, en este lugar, San Francisco fue sorprendido por una fuerte tormenta.
Buscó cobijo debajo de un roble, que plegó sus ramas milagrosamente como si fuera un paraguas. Más allá de la credibilidad histórica del hecho, es verdad que después de la larga subida también el peregrino no resiste en pararse a los pies del este árbol grandioso, como demuestran los numerosos objetos dejados en sus ramas. Luego se camina por senderos y caminos de herradura agradables acompañados de espléndidas vistas de los lagos Lungo y de Ripasottile, en la Piana Reatina.
A lo largo de la etapa el pequeño pueblo de Labro, que se presta a ser un óptimo punto de descanso. Arriba y a lo lejos aparece el castillo de Piediluco, mientras el recorrido procede en llano hacia el pueblo. El peregrino es acogido por el Lago de Piediluco, muchas veces inmortalizado por los artistas del Grand Tour y donde el Santuario conserva las memorias del pasaje del Santo Patrón de Italia y de la ecología.