Etapa de la ruta que pasa por Passo della Consuma.
Hacia el Sacro Monte, a través del Valle Santa, un valle salvaje y agreste que ofrece vistas insólitas del Casentino. Una alternancia de praderas, barrancos y gargantas estrechas: paisajes salpicados de testimonios histórico-religiosos. Poco después de dejar el pueblo de Badia Prataglia, se cruza la Traccia della Madonna, una señal impresa en la piedra de la Virgen impregnada de misterio y leyenda, para continuar por las pequeñas y sugerentes aldeas de Frassineta, con su encantadora iglesia de Sant'Egidio y la Madonna delle sette spade e dei sette dolori, y de Rimbocchi, en cuyas cercanías las formaciones geológicas denominadas marmitas de gigante ofrecen un verdadero espectáculo natural. Pero hay más: también encontrarás un espectáculo culinario para aquellos a los que les gusta combinar el camino con la buena comida, pues, en esta zona, se preparan desde tiempos remotos los famosos y exquisitos «tortelli alla lastra», además de productos alimenticios elaborados según la tradición, como el pan, los dulces y las galletas artesanales de Rimbocchi.
Rodeado por el bosque monumental, el santuario franciscano de La Verna se revela con todo su encanto y misticismo encaramado sobre un espolón de roca, a más de 1100 metros de altitud, a lo largo de las laderas sur del monte Penna. Lugar de paz y espiritualidad completamente inmerso en la naturaleza, aquí presumiblemente el 14 de septiembre de 1224 san Francisco recibió los estigmas.