La primera etapa se extiende de Norcia, ciudad natal de San Benedetto, a Cascia, ciudad de Santa Rita. Norcia, a los pies de los Montes Sibillini, ofrece amplios panoramas, aire sano y una tradición gastronómica que incluye charcutería, setas y trufas. En la Plaza de San Benedetto se encuentra la homónima Basílica con su fachada gótica y la estatua de San Benedetto, que parece indicar la dirección a seguir. Vamos despues a cruzar la meseta de Santa Scolastica y un collado, para descender a Cascia, donde podemos visitar el Monasterio y la Basílica de Santa Rita, meta de numerosos devotos especialmente alrededor del 22 de mayo, cuando se celebra la fiesta de la “Santa de los Imposibles”.