Desde el santuario de Greccio, el camino se reanuda cuesta abajo por la carretera provincial, para luego desviarse por un camino de tierra que atraviesa un bosque silencioso. Se llega a la localidad de Reopasto y se continúa a lo largo del río Velino hasta el canal de Santa Susanna, en un paisaje caracterizado por una rica vegetación.
Tras atravesar el pueblo de Mazzetelli, se llega a la zona arqueológica de la villa de Quinto Assio, importante testimonio de la época romana. Un poco más allá se encuentran los manantiales de Santa Susanna, uno de los complejos de manantiales más importantes de Europa y declarado Monumento Natural en 1977. Durante el invierno, estas aguas albergan uno de los belenes subacuáticos más grandes de Europa.
A continuación, se continúa hacia Borgo San Pietro, superando un breve tramo cuesta arriba por la carretera provincial. El recorrido continúa hasta la localidad de Bandita, donde comienza el ascenso más exigente de la etapa: unos 2 km de subida con un desnivel de 260 metros.
A dos tercios de la subida se llega a Poggio Bustone, el pueblo vinculado al célebre saludo con el que san Francisco se dirigió a la población local a su llegada en 1208: «¡Buenos días, buena gente!». Atravesando las características callejuelas del centro histórico y recorriendo las escaleras que suben por la ladera de la montaña, llegamos al santuario de San Giacomo.
Rodeado de vegetación y con vistas al Valle Santo de Rieti, el santuario custodia el recuerdo de uno de los episodios más significativos de la vida del santo. Según la tradición, fue aquí donde Francisco recibió la confirmación del perdón de sus pecados juveniles y la visión de la futura expansión de su orden.